ESTIGMA
Llevo angustias en mi sensibilidad
y equívocos rotos en mi pecho.
Continentes sumergidos
se extienden en la distancia.
Náufragos errantes cantan a mi oído
antiguas canciones.
Una melodía, nítida como una luna
turquesa, va alejándose por la historia.
MELODÍA
Dedos románticos navegan
por las inconmensurables cuerdas
de una guitarra triste.
Allí, la muerte se detiene
para escuchar los sones del mundo.
ALFA Y OMEGA
Algún día volveré a la tierra
tras huir de las indiferentes ciudades.
Tal vez me esperará tu cabellera
mojada por la lluvia.
Tal vez tus ojos aún conserven
el recuerdo iluminado de mi rostro,
cuando tus besos eran la luz
de mi antigua tristeza.
TELEGRAMA
Ansío volver a sentir
tus caricias deslizándose
por mis sentimientos,
resbalándose con la plenitud
de tus labios,
tan similares a los míos
cuando se expanden entre tus muslos
mientras tus manos acarician
mi cabellera.
ARTEMISA
Hay días en que me desgrano
sobre tus delicias.
Envuelve mi nostalgia la similitud
de tu nostalgia: búsqueda y cantos,
emergiendo desde los estertores
milenarios de las raíces.
Quisiera diluirme en el río de las palabras
perdidas.
Quisiera extraviarme en los territorios
de la muerte.
Quisiera volar en tus alas
más allá de nuestros límites,
diseminando palpitaciones
y tropismos solitarios
en un lecho expurgado
por dulces infiernos.
Miles de infiernos.
CAUTIVO DE MUNDO
Habito un territorio hace ya siglos
despoblado, sólo me unen a sus caprichos
la llave que he perdido.
Las montañas han encadenado
la extensión del mar.
Ya no hay éxtasis en las llanuras.
Al amanecer, las celdas empequeñecen el sol.
Sólo la noche pareciera
que todavía conserva algo de gratitud.
Mi sangre soberbia busca un percutor
que haga estallar mis venas.
Dejaré sobre la tierra
el diluvio de mis pasiones.
GRIS ATARDECER
Algunas tardes de otoño
camino por los cementerios
memorizando epitafios,
mas siempre los olvido...
Tal cual, al paso de los siglos,
un hombre cualquiera
olvidará las palabras
que leyó sobre mi tumba.
PROFETA
Acudiré al oráculo de Delfos
desnudo como la lluvia.
Y allí, purificado de toda sociedad,
dejaré que las profecías
se confiesen al contacto de mi cuerpo.
Terminado el ritual,
renaceré sobre mis pasos
para así encontrar el origen
del subconsciente humano.
POETAS
a M.I.
Una noche de octubre
tu ternura invadió mis horas.
La plácida confianza de tu voz
me reveló el secreto de tu sangre.
En la tibieza de tus pupilas pude ver
renacer el verso candoroso de tus manos,
extendiendo la máxima catarsis
sobre la piel.
A solas, eras sólo tuya, plena y dulce,
como un océano que desborda lentamente
las fronteras de los sueños.
Son tus aguas tan gemelas de mi sensibilidad
como lo es la solitaria melancolía
torrencial de mi cuerpo.
Como aquella sinceridad inmensa
de la lluvia, visitando, de cuando en vez,
mis noches pobladas de fantasías
que se agitan entre los dedos.
MORTAJA
Sólo tengo nada
a mi alrededor, ni cruces ni tridentes.
Poco a poco mis sentimientos
se han ido vaciando por la herida
que hace ya siglos llevo en la piel.
Las mañanas soleadas muerden
mi carne como una plaga
de insatisfacciones.
La noche cae sobre mis huesos,
alcohólica y con símbolos de muerte
en sus garras.
Nada tengo, ni sangre ni semilla,
solamente hiel para amortajar
mi última sonrisa
sobre la tierra.
DUELO
Levántate, maldición milenaria
de la desgracia.
Te espero sin vacilar,
con mi revólver dispuesto
a todo.
Trae tus flores negras
para que revienten en mi cráneo.
Me seduce, como el acariciar
la más hermosa revolución,
poder derrotarte...
Cuándo yo quiera, cuándo mi albedrío
así lo disponga.
TANGOGAVIOTAS
En alguna noche de Valparaíso,
quizá desde qué esquina, retornarán.
Vendrán en sus alas entrañables amigos,
y aquella mujer amada que extravié
en mi viaje por el desamor.
Con sus alas batientes
antiguas cicatrices nos harán sonreír.
RETORNOS
Mi sombra volvía a ser carne tras doscientos
años de ausencia.
Recorrí las ciudades en busca de algún recuerdo,
de algo que mis ojos pudieran reconocer.
Qué silencio, qué distantes, entre ellos, los
sepulcros.
Qué tristeza y ansiedad al leer su nombre
sobre el silencioso mármol...,
¿Sabrá ella que he vuelto de mi viaje por el
infinito?
Yo partí antes que todos.
¿Dónde estará la voz de los poetas?
¿Será viento sobre Valparaíso el canto
de Guillermo?
¿Será lámpara la guitarra de Genaro?
¿Dónde serán semilla eterna Patricia
y Carolina?
¿Perdurarán las calles que habité, los
parques, la música ?
En el umbral de lo que no vuelve, aflora una campanada.
Allí mi sombra volverá
a dormirse, para siempre, acurrucada entre las manos
de mis padres.
("Non Plus Ultra")
COSMONAUTA
Sobrevivo,
cuando sé de tu sonrisa
esperando el retorno
de mis pasos por el universo.
HORIZONTE
Nostalgia y serenidad
en la brisa aún tibia de lo que queda de la tarde.
Existen fantasmas en esta hora de crepúsculo.
Frente al mar rueda una lágrima, o una sonrisa, no
importa,
da lo mismo.
Un perro ladra,
y me recuerda la distancia de las horas pretéritas,
extraviadas en los cuatros puntos cardinales.
MADRUGADA EN ALAMEDA
777
(Luciérnaga)
El otoño la trae desnuda,
con flores en sus manos
y la sonrisa de niña triste
anunciando el alba.
En sus mejillas enrojecidas
el frío de la indiferencia
se licúa junto
a la oscuridad de la noche.
(Palabras y Miradas)
Ojos desorbitados se insertan
en los rostros dispersos
que nos acompañan en este bar.
Golpean como la noche
las escaramuzas en cada corazón.
El lenguaje de las murallas
cae como reliquia de los siglos
sobre nuestras divagaciones,
sin saber el idioma que deseamos
comprender.
Sin saber la tragedia que oculta
el peregrinar de las estrellas
sobre los rostros.
TONADA DEL MUERTO
Desangrándose yace el muerto sobre la acera.
No quiere ayuda. No necesita ayuda ni compasión.
El muerto está riendo a carcajadas desde un lugar remoto,
enquistado en los pliegues de unos ojos que lloran
antes de llegar la noticia.
El muerto es arrastrado por el viento, como una hoja
de otoño es arrastrado.
El muerto va sonriendo, alegremente el muerto
va sonriendo...