POETAS
DE ATACAMA:
ALICIA
GALAZ(*)
Y LAS REVISTAS
CHILENAS DE POESIA
Por
Víctor Castro (**)
Publicar
una revista de cultura es ya un hecho, además de noble, heroico; pero publicar
revistas de poesía linda en lo dramático; pocas viven, aunque muchas
sobreviven porque en sus hojas y en sus páginas aparecieron y brillaron
muchos nombres que el tiempo coronó con el prestigio y el laurel vivo del
merecimiento. Y en Chile, como en otras tierras, las revistas de poesía
florecieron para guardar en el pliego impreso la realidad y el deseo, la ilusión
y la evidencia de los hombres y las mujeres que pusieron en el verso la corriente
de la sangre y el sonido permanente del corazón: los poetas crecen en la
palabra y por ella habrá que conocerlos y por ella habrán de ser
conocidos.
Pero hay una mujer, nacida en Valparaíso, con actual
residencia en Arica, llamada Alicia Galaz Vivar, que ha tomado la responsabilidad
de fundar y dirigir en el Norte una Revista de poesía, llamada "Tebaida",
que lleva ya seis números a su haber, que anuncia (o ha salido ya) el N°
7, que reúne los materiales del N° 8, y que tiene que batallar muy
denodadamente para mantener esta claridad en el Norte de Chile. Se entenderá
que de "Tebaida" surge un mundo poético movible, (colaboran además
de chilenos, numerosos poetas y escritores extranjeros, latinoamericanos principalmente),
cambiable, donde los autores aparecen con sus rostros interiores que los representan
con la mejor fidelidad; pero este mismo mundo, aunque parezca moralmente increíble,
suele causar ese "temblor de cielo" que estremece a quienes justamente
van dignificando el espíritu que debe adecuarse a estas publicaciones.
Alicia Galaz asume, por fortuna y por naturaleza, una actitud más alta,
hecho que le permite continuar desarrollando su hermosa labor.
Pero Alicia
Galaz no es sólo la Directora de la Revista "Tebaida"; es Catedrática
de Literatura Española Medieval y Clásica en la Universidad de Chile,
Sede Arica, y ha publicado las siguientes obras: "La fábula de Píramo
y Tisbe y la interpretación burlesca de la mitología grecolatina",
1955 (Edic. Facultad de Filosofía y Educación, de la Universidad
de Chile); "Análisis Estilístico de la Fábula de Píramo
y Tisbe, de don Luis de Góngora", 1958 (Ediciones de la U. de Chile),
y "Antología de Romances. Letrillas, Sonetos y Canciones, y fragmento
de la Soledad Primera, de Luis de Góngora". (Edit. Universitaria,
1961), y sus trabajos literarios están registrados en diversos
periódicos
y revistas de América Latina, principalmente en "Cormorán y
Delfín", de Buenos Aires "OCLAE", de la Habana, "Kilka",
de Tacna, Perú; "Jornada Poética", de Arequipa; "Alberdi",
de Vedia, Argentina.
Por que Alicia Galaz es poeta: pronto habrá
de aparecer su obra "Jaula Gruesa para el Animal Hembra", y entonces
vamos a saber definitivamente cuál es el registro que ha venido circulando
en todas estas publicaciones, como dejando en esas páginas parcialidades
de su pensamiento, del corazón, de la inteligencia: Alicia Galaz no es
mujer que haga una poesía habitual, de acomodación ambiental. Hemos
conocido, por fortuna, los originales de su obra; y hay en su verso, en toda la
existencia que lo distingue, aún cuando está ceñida por una
dirección dramática evidente, es profundizada mediante la afirmación
de un mundo que -si la hiere- mantiene vivas las venas de la mujer, del poeta
que allí existe para dar testimonio de la responsabilidad de su canto:
"…A
duerme vela, de sobresalto armados,
tus hijos se defienden de invisibles fantasmas,
cuando de pronto emerges en la puerta
tratando de tocarte para saber si
estas vivo…"
No hay muchas hojas celestes ni celestiales en la poesía
de Alicia Galaz Vivar: hay, sí, un camino definido hacia su propio centro,
allí donde ella verdaderamente existe, empeñándose en recoger
el mundo que viene a vivir a su lado para que nosotros lo descubramos por su raíz
y por su palabra, por su sangre y por su pensamiento.
Y quien así
dirige una Revista de Poesía es porque conoce muy bien la manera de garantizar
una publicación con nobleza, con generosidad, con la eficiencia de quien,
primeramente, se ha exigido para que los demás la reconozcan desde lejos
y la encuentren siempre en la certidumbre de su rostro y en la claridad de sus
manos inconfundibles.

(*)
Alicia Galaz publicó tres libros de poesía: Jaula gruesa para
el animal hembra, Ed. Mimbre, Arica, Chile, 1972; Oficio de mudanza,
Betania, Madrid, 1987; Señas distantes de lo preferido, LAR, Santiago-Concepción,
Chile, 1990). Su poesía aparece en numerosas antologías en Latinoamérica,
España y Estados Unidos (Bocannera, Agosín, Lagos) y en revistas
especializadas.
Como ensayista se destacó con su Antología
Anotada de Luis de Góngora (Ed. Universitaria, Santiago, 1961), que
ha pasado a ser un clásico universal en el estudio del poeta cordobés
y es texto que se utiliza en los cursos doctorales de Universidades en España,
Latinoamérica y Estados Unidos.
Sus publicaciones en el campo de los
estudios literarios son numerosas.
Fue profesora en la sedes Antofagasta y
Arica de la Universidad de Chile.
Debió abandonar el país como
consecuencia del golpe militar de 1973 y se radicó en Estados Unidos, donde
obtuvo un Doctorado en Letras en la Universidad de Alabama.
Profesora asistente
en esa Universidad; conferencista de Estudios Doctorales en la del Estado de Carolina
del Norte y catedrática titular en la del Estado de Tennessee, donde jubiló
con el rango de Profesor Emeritus.
Realizó una importante labor como
directora de la Revista Tebaida-Chilepoesía (publicada por la Ed. Nascimento),
entre 1968 y 1973 que alcanzó una difusión continental.
Alicia
Galaz falleció en la ciudad universitaria de Martin, Tennessee, su lugar
de residencia, en Estados Unidos, el 18 de octubre del 2003.
(**)
Este artículo escrito por Víctor Castro fue publicado en la Revista
"Occidente, N° 236, en mayo de 1972; y fue reproducido en el diario "Concordia"
de Arica, el día domingo 17 de septiembre de 1972. Tanto el artículo
como la biografía y las fotos de Alicia Galaz fueron tomados por Arturo
Volantines desde el "Archivo Oliver Welden".