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Inmigrar a Berlin: Conversación con el Centro Intercultural para Mujeres



por
Javier Campos*


En mayo de 2003 estuve en Berlín invitado por el Instituto Iberoamericano de esa ciudad alemana, por la revista Panamerica (que dirige el chileno Manuel ‘perico’ Pérez), y por S.U.S.I, (Centro Solidario, Independiente, Social e Internacional). Este último es un Centro Intercultural para Mujeres. En aquel Centro hablé con una de las coordinadoras -la escritora colombiana Sonia Solarte- porque me impresionó mucho la actividad que hacían. Especialmente con mujeres provenientes del "tercer mundo” y del ex–bloque comunista que emigran a la ciudad de Berlín. Al caer el muro (1989), esa ciudad comenzó a recibir una gran cantidad de emigrantes de lo que entonces se llamaba la “Europa del Este”.

A los emigrantes en algunos países se les presta cierta ayuda para su integración en el nuevo lugar pero a otros se les margina totalmente. Se les ve como una lacra o se les expulsa (caso de la política inmigratoria de E.U.UU. en contra de los indocumentados). Esto último ocurre con mucha frecuencia si emigran de países pobres (de América Latina por ejemplo) a países más ricos u a otros países cercanos dentro de la misma región. Sobre este último caso le hablaba a Sonia de la total marginación en la que se mantiene, por ejemplo en Chile, a una numerosa población emigrante de los países andinos y vecinos, principalmente provenientes de Perú.

En un artículo publicado en El Mostrador, 25 de noviembre, 2002, (“El drama de los migrantes ilegales”), -y tambien del 15 de enero de 2004 donde hablamos mas ampliamente de la relacion trabajor inmigrante y globalizacion- , decíamos lo siguiente sobre aquella emigración peruana a Chile: “En 1994 eran 8 mil y en 2001 subió a 70 mil la cantidad de peruanos emigrantes. De ese total, el 60 por ciento son mujeres que tienen entre 17 y 50 años. Sólo 5 mil gozan de alguna solvencia legal y económica pero la mayoría de los 70 mil vive en condiciones ilegales. Su única fuente de trabajo proviene del sector servicios. Las mujeres trabajan como ‘asesoras del hogar’ (empleadas domésticas), u otras actividades aún menos calificadas. Los hombres en la construcción, la industria textil, la minería y en labores agrícolas. Pero en general son trabajos ‘temporeros’. La mayoría de estos emigrantes recibe 200 dólares al mes. Los bien remunerados llegan a 400 dólares. No tienen ningún beneficio social ni médico si los que tienen niños se enferman, o cualquiera que sufra algún accidente grave en su trabajo. Junto a lo anterior hay que agregar la no oculta discriminación chilena por ser esos peruanos ‘demasiados oscuros’ de piel.”

Hasta ahora no he leído nada de si existe o no un programa de ayuda a las mujeres peruanas, y a los hombres, que trabajan en forma ilegal en Chile. O es probable que a nadie realmente le preocupe el asunto y se silencie la explotación a esos emigrantes. Por eso me interesó conversar sobre qué hace el centro intercultural para mujeres S.U.S.I. en Berlín. Quizás lo que me dijo Sonia Solarte pueda servir de ejemplo para las autoridades chilenas o para alguna ONG (Organización No Gubernamental).

¿Cuáles son los objetivos más importantes del centro S.U.S.I de Berlín (Centro Solidario, Independiente, Social e Internacional)?
Desde el comienzo definimos que las mujeres que trabajaran en S.U.S.I. deberían ser -y efectivamente la mayoría lo somos- mujeres que no nacimos en este país. El Centro Intercultural de Mujeres S.U.S.I., que abrió sus instalaciones el 8 de marzo de 1992, tiene como objetivo prioritario ofrecer a las mujeres emigrantes de cualquier nacionalidad un espacio de acogida en Berlín. Un lugar donde puedan plantear sus inquietudes y sus problemas como mujeres emigrantes. Al mismo tiempo el Centro estimula a que desarrollen sus propias iniciativas. En ese sentido el proyecto ofrece diferentes clases de asesorías (psico-social, médica y legal) para mejorar la situación general de ese tipo de mujer. También se ofrecen diferentes tipos de talleres y cursos de formación profesional o para desarrollar habilidades artísticas (computación, cursos de alemán y otros idiomas, yoga, teatro, escritura, danza, canto, etc.). Otro objetivo importante de nuestro Centro es apoyar a las mujeres extranjeras a que aporten lo suyo a la sociedad.

¿Realizan actividades multiculturales en vuestro Centro?
Mensualmente ofrecemos un variado programa de actividades culturales que incluyen lecturas, conciertos, exposiciones, proyección de películas, ponencias y charlas sobre temas específicos de discusión, además de nuestras famosas fiestas. Un aspecto fundamental de nuestro trabajo es ofrecer las asesorías en lengua materna y también realizar gran número de actividades culturales en diferentes idiomas. Por ejemplo, a este respecto, hay noches rusas, o polacas, o latinoamericanas, etc.

¿Cuáles son los problemas recurrentes entre las mujeres que emigran a Berlín?
A este respecto hay una variedad muy grande de problemas. Hay problemas que se refieren al derecho de estadía en este país, al desempleo y a la falta de perspectivas laborales. También hay problemas por el maltrato y la violencia física del parte del esposo. O la situación de aislamiento en un nuevo país. O crisis de identidad. O problemas con la educación de los hijos. Problemas de vivienda. Dificultad de comunicarse en otro idioma, etc. La mayoría de estos problemas son recurrentes entre esas mujeres.

Desde su experiencia, ¿cuál ha sido lo más positivo al ayudar a estas mujeres emigrantes?
Para las mujeres que trabajamos en S.U.S.I. es muy agradable compartir con otras mujeres, también emigrantes, nuestras diferentes lecturas de la realidad que nos toca o elegimos vivir. Nosotras apoyamos a las mujeres a enfrentar sus dificultades, a asumir sus deseos, a consolidar sus perspectivas de vida en este país. Esto nos aporta, a las que trabajamos en el proyecto, un estímulo diario porque podemos apreciar directamente los resultados de nuestras tareas y actividades.

¿Cuál es la razón, o razones principales, por las cuales las mujeres emigran a Alemania?
Muchas mujeres salen de sus países buscando mejores perspectivas socio- económicas para ellas y sus familias con la intención de facilitarles a sus hijos mejores posibilidades de acceso a la educación. Otras emigran para independizarse de medios socio-culturales hostiles a su crecimiento como mujer y como persona. Otras huyendo de gobiernos y regímenes tiránicos. Otras con la perspectiva de ver mundo y ampliar las coordenadas de su hacer artístico o profesional. Algunas emigran con deseos de continuar sus estudios. Solo son muy pocas las que llegan al nuevo país con algún puesto de trabajo seguro.

¿De qué países son la mayoría de las emigrantes?
En la actualidad, y desde hace algunos años, hay una gran emigración de los países del oriente, del ex-bloque comunista: Rusia, Polonia, Rumania, Chechenia. Pero la mayoría de la población extranjera que vive en Berlín proviene de Turquía.

¿Cuáles son las ayudas fundamentales del gobierno alemán sin las cuales no podría operar el centro de ustedes?
Desde su fundación S.U.S.I. recibe el apoyo financiero del Senado para Trabajo, Ciencia y Mujeres. Este Senado paga los gastos de arrendamiento, material de trabajo, honorarios y dos puestos y medio de trabajo permanentes. En el proyecto trabajamos actualmente más de 20 mujeres de diferentes partes del mundo. La mayoría de estos puestos de trabajo en el centro son financiados a través del proyecto de promoción de empleos de la Oficina del Trabajo. Pero desafortunadamente esas mujeres reciben puestos por un año -que pueden prorrogarse hasta dos años más- y después tienen que volver al desempleo, justamente cuando ya conocen y desempeñan bien lo que hacen.

En Chile es difícil encontrar un programa así como el de ustedes en relación a mujeres emigrantes. ¿Hay programas similares en otros países de Europa o ustedes son el único centro que se preocupa de esas mujeres?
En Berlín existen otros proyectos que trabajan apoyando a las mujeres emigrantes. Lo que nos diferencia de esos proyectos es que el nuestro es intercultural, es decir, no trabajamos tan sólo con las mujeres de un país o de una región del mundo. También nos diferenciamos en la variedad de las ofertas y de las actividades que ofrecemos en 12 idiomas. En Europa sé que existen, como en Alemania, proyectos que se ocupan de mujeres de determinadas regiones o países del mundo. Por ejemplo, una vez tuvimos intercambio con un grupo en Madrid que trabaja específicamente con mujeres de la República Dominicana.

Vi que ustedes tenían un programa de ayuda a las emigrantes que estaban encarceladas. ¿Puede hablar un poco de ese programa?
El proyecto de “Atención a las Mujeres Extranjeras en Prisión” funciona desde 1994 y es uno de los proyectos bandera de nuestro centro. Nosotras nos dimos cuenta, por la visita que nos hizo una mujer latinoamericana, quien todavía estaba pagando condena y que buscaba asesoría psicológica, de algunos problemas que tenían las mujeres extranjeras en la prisión. Uno de ellos, y fundamental, era que ellas no entendían el idioma en que se les hablaba ni tampoco podían responder ni expresar sus ideas. Se sentían entonces doblemente desprotegidas. Lo primero que se nos ocurrió fue ofrecerles -en la misma cárcel- cursos de alemán. A él acudían tanto las mujeres que las habían arrestado en el aeropuerto transportando droga (y no sabían ni una palabra de alemán) como mujeres que ya vivían algunos años en Alemania y que sabían manejarse mucho mejor en esta lengua. El personal de la administración de la cárcel está feliz de que nosotros podamos ofrecer esos cursos de lenguas. Pero en estos momentos, por falta de recursos, momentáneamente no los estamos ofreciendo.

¿Y como funciona específicamente el programa con aquellas mujeres en prisión?
El proyecto funciona gracias al trabajo conjunto con las trabajadoras sociales de la prisión. Regularmente hay colegas que visitan a las mujeres en la cárcel y les ofrecen asesoría social y psicológica. También le sirven de intermediarias entre ellas y sus familias. Además les ofrecemos cursos que les permitan, al salir de prisión, tener la oportunidad de ganarse la vida de otra manera. Un par de veces al año organizamos actividades culturales en la prisión. Por ahora atendemos mujeres en 5 idiomas: español, portugués, ruso, polaco y búlgaro.

¿Y por qué van a dar a la cárcel estas mujeres?
En general aquellas mujeres van a dar a la cárcel por una variedad de motivos que sería largo enumerar. Entre las mujeres latinoamericanas, la mayoría es por trabajar como "mulas" (personas que llevan la droga en su cuerpo o la transportan). También por robo o pagar con cheques sin fondos.

 

 

*Javier Campos es escritor y académico chileno residente en Estados Unidos.
Acaba de publicar un libro de cuentos con editorial RIL, “La mujer que se parecía
a Sharon Stone” sobre “latinos” en EE.UU. Es columnista regular de www.elmostrador.cl

 

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Javier Campos: Inmigrar a Berlin: Conversación con el Centro Intercultural para Mujeres. Entrevista a Sonia Solarte, coordinadora de S.U.S.I,
(Centro Solidario, Independiente, Social e Internacional) de Berlín.