Multicancha, de Germán Carrasco
por Carla Faesler
LetrasLibres, junio 2006
1. El poeta Emmanuel Hocquard, nacido en París
en 1937, ha explicado el desarrollo de su escritura a través
de tres personajes metafóricos que han dictado la evolución
de su poética: el Arqueólogo, el Detective Privado y
el Gramático. El Arqueólogo escarba, encuentra vestigios,
quita el polvo, hace trabajos de restauración y exhibe sus
resultados. El Detective privado, por su parte, busca pistas,
investiga
casos, resuelve asuntos oscuros. Un poeta detective trabaja sobre
una concepción propia, es decir, ubica las “consignas” recibidas
que nos controlan desde la infancia. Cuando una “consigna” se detecta
en cuanto tal, comienza a ser desmontada y, en consecuencia, a diluirse.
Ahí entra el Gramático. El poeta gramático sabe
que la gramática gobierna su pensamiento, por eso busca interrogarla.
De ahí que se ocupe verdaderamente de los problemas del lenguaje.
Germán Carrasco puede ser visto como un poeta detective
privado. Su libro Multicancha es un expediente repleto de evidencias
frescas y de datos útiles que nos dan pistas efectivas sobre
lo que nos sucede. Un expediente flexible, lleno de sarcasmo y rapidez
que se comporta como la lancha del poema “Ínsulas extrañas”:
“…Quizás a eso se debía la / empecinada velocidad de
la lancha, que de tan extrema / parecía estática”.
2. Hay dos clases de detective privado, el de la novela policíaca
y el de la novela negra. El de novela policíaca –de la escuela
inglesa– se mueve en el mundo del deber ser y busca restaurar el orden
perdido, trastocado por el crimen que se cometió. El detective
privado de la novela negra, en cambio, no busca restaurar el orden
perdido porque el mundo en el que habita es caótico, disfuncional,
un mundo en donde todo está averiado. Es un universo controlado
por la corrupción y la ilegalidad en el que la policía
misma es más corrupta que los grupos mafiosos a los que supuestamente
debe eliminar. En la novela policíaca, “el mal” es visto como
inherente a la naturaleza humana, mientras que en la novela negra,
“el mal” está en la organización social transitoria,
es parte de ella. El detective privado es ahí un personaje
sumido en la crisis de un mundo en que los antiguos valores, considerados
alguna vez como absolutos, han dejado de existir. Tal y como se pregunta
Carrasco en “Elefantes blancos”: “Por qué y para qué
héroes, magnificencia, / elefantes blancos, mayorazgos, caciques,
/ Por qué les neiges. Por qué aviones de despegue vertical
/ con los que un petimetre, un pendejo pertinaz / rodeado de botellas
de whisky y líneas de polvo (que confunde con no sé
qué montaña sagrada) / juega a que juega con el mundo,
con la conquista / de no sé qué luz del mundo como en
un casino / o juego de computador. Por qué templos.” De ahí
la necesidad de inventar nuevos criterios para juzgar, para reaccionar,
para escribir: “con alguna herramienta contundente / como por ejemplo
una pala de jardín / –cualquier herramienta es un arma / si
se la empuña adecuadamente– / permanezco alerta a palabras
y sonidos / de la calle, a la vez que del libro / o mi boceto, garabatos;
creo asirla, y esta vez / siento que forcejean con ganzúa.”
(“Alta poesía”).
3. El poeta de esta naturaleza, dice Gilles Tiberghien en su libro
Emmanuel Hocquard (París, Seguers, 2006), “no es sólo
un detective que opera mediante la deducción, razonamiento
y ensamblaje lógico, es un tipo que evoluciona en un mundo
desprovisto de toda racionalidad y moral. Está dotado –además
de una capacidad de razonamiento y de una tasa de alcoholemia ligeramente
superior a la media– de una intuición, de un simple vistazo
evaluador que no tienen otros criterios más que sus convicciones
personales y, tal vez, una cierta forma de ética.” El poeta
detective no busca hacer estallar la verdad sobre una tabla rasa,
busca tratar de entresacar mentiras: “Los grafemas imprecisos de antiguas
épicas se / pegaban al vidrio como mosquitos pero no alcanzaban
a / interrumpir nuestra nítida visual” (“Razones para desplazarse”).
4. En Multicancha el expediente se abre con una evaluación
del estado de las cosas mediante la descripción del Ombú
–árbol meridional que prolifera en Sudamérica– y de
quienes habitan bajo su sombra: “Las raíces exteriores del
ombú / –film o novela de ciencia ficción– / reconquistan
espacios públicos y aceras; / rizomas descomunales, aspiran
/ enroscarse en las rejas, infiltrarse / en palacios de gobierno,
fundirse / en el nouveau de las fachadas / por el barón rampante,
las parejas de jeans” (“Ombú”). En los poemas que siguen el
libro nos enfrenta en todo momento con estructuras sociales obsoletas,
sistemas culturales desvencijados y sus personajes avejentados, con
el concepto hoy extraño de homenaje, de héroe, y con
sistemas de valores que aún persisten. Ante la imposibilidad
de actuar con un objetivo claro, de señalar con precisión
(un principio de incertidumbre que nos obliga a probar que no se puede
probar que no se puede probar…), el detective poeta recurre a formas
alternativas, imposibles, de enfrentarse con la realidad: “de todo
laberinto (que no sea Atacama o el Sahara) se sale por arriba. Obvio.
/ Pero ese arriba es salida / no es dios la metafísica ni cosa
que se parezca” (“Hombre araña”).
6. Aunque en el poema “Zurdos” el poeta detective cuestiona al maestro
de primaria que asocia la gramática con un trabajo de taller
mecánico, de piezas y partes que hay que armar y desarmar porque
“o está bien o está mal el enunciado”, Carrasco sabe
que la gramática, esa que ultimadamente sirve al sistema que
cuestiona, a fin de cuentas, gobierna su pensamiento. De ahí
que Multicancha esté lleno también de formas
del lenguaje que buscan interrogarla.
7. Multicancha, en fin, se lee como un ejercicio que busca
desmontar la estructura sociopolítica y cultural contemporánea.
Mediante una escritura arriesgada y de ritmo veloz, construye un universo
de imaginación personal que se vale de vivencias cotidianas
y preceptos comunes para evidenciar la descomposición –o acaso
obsolescencia– de las concepciones éticas vigentes en un mundo
en donde sólo el lenguaje poético puede hacer frente
al lenguaje informativo y mediático como herramienta de resistencia
y crítica.