Entrevista a Arturo
Carrera
El poema como estructura devocional:
Me alejé del tufillo modernoso
del neobarroco
Por Germán Carrasco
Artes y Letras de El Mercurio. Septiembre
de 2005.
El poeta Arturo Carrera acaba
de reeditar en Buenos Aires su primer libro "Escrito con un nictógrafo"
(Interzona, 2005). En esta entrevista quisimos despejar aspectos de
su poética y revisar lo que fue el neobarroco.
- ¿Qué te sugiere una entrevista?
- "La entrevista es un género bizarro, por eso muchos
lo evitan. Se guardan esa especie de placer curioso del abismo de
la respuesta para sí mismos, egoístas, para el arcón
de los secretos o para la imposible reflexión del misterio.
Uno está en constante entrevista con uno
mismo,
tal vez. Y eso constituye lo que alguien llamó la fantasía.
Lo más cercano a la poesía está en esas entrevistas
constantes, en ese insidioso rayo que no cesa..."
-El escritor cubano Severo Sarduy escribió lo siguiente:
"Carrera es a Sarduy, lo que Sarduy es a Lezama, lo que Lezama
es a Góngora, lo que Góngora es a Dios..."
"No me veo en esa cinta de Moebius. Eso es como el enredo
del juego de niños de Brueghel: debió haber incluido
250 jugadores más. Sarduy me incluye en ese elogio y se excede,
como todo barroco... y el detalle de su exceso es tan obvio que lastima,
se corta de la totalidad, del todo, y ya fastidia. Digo como tantos
otros: ¡cuánto exceso! Aunque en el caso de Sarduy es
cuánta risa, cuánto dolor... En fin. Incluirme en esa
serie fue un gesto de increíble amistad, del que a veces me
sentí prisionero, si no esclavo. No me gustan las listas sucintas,
ni las capillas, ni las escuelas, ni las vagas nominaciones y etiquetas
de estilo; prefiero la variedad de lo único. La singularidad
de lo subjetivo. Y en eso sí admiro al otro que llamaron barroco
aunque en su Diario aborrece el término: don José Lezama
Lima."
-Afirmas que todo poema es una estructura devocional, ¿podrías
bosquejar aquello?
- "Sí, la devoción es casi una palabra religiosa,
sacrificial. Y la he tomado en préstamo de dos grandes poemas.
"Devoción" de Rimbaud y "Devoción"
de Bonnefoy. Ambos empiezan planteando la devoción como si
fuera un regalo, un don, una entrega absoluta que linda con lo sagrado.
Rimbaud: "A mi hermana Léonie Aubois d'Ashby. ¡Bau!
-la hierba estival zumbadora y hedionda. A la fiebre de las madres
y los niños". Y Bonnefoy: "A las ortigas y a las
piedras, etc." ¿Cómo no conmovernos cuando descubrimos
que ese sonido Bau es devoción a la diosa caldea del azar?
¿Cómo no detenernos en un Bonnefoy que se dirige a las
ortigas, a ese escozor simple, a esa dinámica de las sensaciones
que callan? Hay que prestarles oído y atención a esos
prestigios que se entregan. En cada poema uno intenta decir a quién,
a qué cosa, qué merece nuestra decidida
alabanza."
Escándalos
éticos
-Alguien dijo que el neobarroco existía sólo en
la compilación Medusario; que el concepto de "neobarroco"
sólo servía para dictar una clase. Cuál es el
balance hoy del neobarroco, ese gongorismo lacaniano, esa carnavalización
de la lengua...
- "El neobarroco es un movimiento de categorizaciones, muy
amplio. Y muy puntual al mismo tiempo. Es una actitud de época.
Nadie lo definió mejor que Omar Calabrese, como categorización
que excita el orden del sistema con fluctuaciones y turbulencias.
Ahí Omar Calabrese señala el poder del neobarroco, si
existiera, como algo que no se adecua a las definiciones contrapuestas
de clásico versus barroco, por ejemplo, sino que va más
allá porque rechaza la idea de un desarrollo o de un progreso,
también las de corsi y ricorsi históricos".
"Yo tampoco creo en el progreso de la civilización y
menos en el de la poesía. Considero que toda verdadera obra
de arte es un escándalo ético y estético, sin
más. Pero como suele decir César Aira, yo elegí
avanzar hacia la simplicidad. Parece una boutade en esta época,
pero no lo es. Busqué el helicoide de lo simple, esa escalerilla
de caracol donde Yeats soñó: "cosas pensadas largamente
no pueden pensarse más". Y sin embargo..."
-Ahora bien, cómo se inserta o contrasta tu poesía
dentro de ese momento de la literatura; te lo pregunto porque hay
un tono leve, de feliz voluptuosidad en tu poesía, y a mí
me parece que esa parte es la menos destacada del neobarroco. Se conoce
más ese fárrago excesivo, violento y bello de algún
Perlongher que a veces asoma en la prosa de Pedro Lemebel.
- "Como es obvio busqué la voluptuosidad de lo simple.
Pero asimismo pude afirmar más que nunca, en esas búsquedas,
la idea de que mi actitud disgregante, digámoslo así,
no aceptaba el exceso de artificio sino tan sólo una adecuación
en el ritmo. Acepté mi propio ritmo, que no excluye la disritmia
permanente. Una nueva manera del juego. Oír más los
pies, la métrica de mi alrededor".
"Me alejé del tufillo modernoso que tenía el neobarroco.
Aunque sostengo que si hubo algo transgresivo en ese intento, esa
transgresión ha de incluirse en el continuo disruptivo o disgregante
que siempre existió. Por eso admiro las nuevas poéticas
de los jóvenes latinoamericanos: hay una irrupción de
fuerzas diferentes y felices y tan "novedosas" como las
de las antiguas vanguardias. Pero ellos no hablan de vanguardia, como
si ese término guerrero se hubiera abolido de su vocabulario".
-Hay un goloso paladeo de las palabras, un poco como las maneja
un niño. "Triunfa el niño porque dice y porque
no dice, porque no habla en serio: pero es vital, engaña y
desengaña: encanta". Eso escribió el poeta uruguayo
Roberto Echevarren en una presentación de tus poemas. Por otra
parte, tus libros están escritos desde la infancia, algunos
consideran difícil trabajar exitosamente desde ese lugar...
- "Si algo amo de un niño y de su arquetipo es la
idea de confusión entre belleza y felicidad. Con esa indecisión
única se debería colmar la brecha entre naturaleza y
cultura. Cuando no podemos decidir qué es la belleza y qué
la felicidad hemos perdido el vagabundeo en la inmediatez... que es
la poesía".
"Es muy cierto que escribir desde la infancia es difícil.
Yo nunca lo hice. Yo simplemente alabé la infancia como lo
han hecho tantos poetas. Prueba de que allí las cosas sucedieron
de una vez y para siempre, como escribió Cesare Pavese. Prueba
de que no deberíamos hablar como un niño porque seríamos
puer-senex, niños sabios o sabios niños. En fin... Amo
aquel lugar de patria que es la infancia donde mis abuelas y abuelos
hablaron en dialecto, otra forma de enderezamiento en la poesía."
Ritmos y poesía
-Cómo trabajaste Children`s Corner con respecto a Debussy.
En tu poesía hay algunos que han visto los silencios de John
Cage o Mark Rothko. Háblame de pausas y de pautas en el sentido
de partituras...
"Sí, sin duda hay eso. La sensación de ritmo
experimentada por Debussy, por Cage, por Rothko y agregaré
un músico más: Olivier Messiaen."
"Traté de seguir intervalos sonoros y rítmicos
de Débussy en mi libro Children's Corner. Pensar en su sentimiento
del ritmo, que imita los intervalos del viento, de las mareas o el
oleaje, etc.; intervalos desiguales que producen más ritmo
según Messiaen que los del tic-tac del reloj que imita el corazón
o de las antirrítmicas marchas militares. Rothko produjo efectos
rítmicos en la manera de aplicar colores superpuestas como
nubes o franjas de soneto. En ellos concilió la belleza con
el sentido de la muerte. En cambio Cage fue aun más anárquico,
dijo que no había ritmo porque simplemente no había
tiempo. Creo que se refería también a los infratiempos
de Marc Bloch, la idea de que no hay tiempo que transcurra en una
sola dirección sino en infinitas, como en el silencio la música
del ruido."
"En ese sentido y con esas ideas pueden pensarse mis poemas
como partituras..."
-Hay una grabación de tu libro hecha por Alejandra Pizarnik,
cuál fue tu relación con ella y su obra...
"Pizarnik fue mi genio. El genio en todos los sentidos, incluso
amoral. Y por ella entré o atravesé eso que parece un
balbuceo primero y que después llamamos "el universo del
lenguaje". Jugar con las palabras y admitir inmediatamente que
sus reglas fueron codificadas en la pasión y en el dolor. Pero
insistir y comenzar a leer. Palabras, poemas y después libros
y después "visitar y revisitar" autores, conocer
ciertas obras, conjeturar un gusto, aunque después la muerte
y el suicidio vengan a corroborar o simplemente borrar todo."
-En una conversación de café dijiste que Parra propuso
hace tiempo todas las cosas que hoy están en la agenda cultural
(al menos en la norteamericana): la relación entre mito, ecología
y entre arte y literatura...
"Antes que nada, como todo gran poeta, Nicanor Parra le devuelve
a Chile "el genio del idioma". William Carlos Williams,
otro genial poeta, se pregunta un día: ¿Qué le
dejo al pueblo norteamericano?¿Qué le dejo a su habla,
a su poesía? Y acepta que le dejaba tan sólo una forma
métrica llamada pie quebrado. Parecía nada, pero incluía
como un amuleto la fuerza, el modo de oír él a los americanos.
No sólo ponerse de parte de sus cosas, sino agotarlas, escucharlas,
es-can-dir-las. Parra lo hizo para el pueblo chileno. Basta leerlo.
Atenderlo. Descubre que los chilenos hablan en endecasílabos.
Codifica sus expresiones más sutiles, pone de relieve aquel
dicho atribuido a Apollinaire: que hoy (claro que esto se dijo a principios
del siglo XX) es preciso pensar y escribir sintético-ideográficamente,
en lugar de analítico-discursivamente. Basta leer sus antipoemas
y su teoría del antipoema.
En fin, a mi juicio, comprendió como nadie y celebró
como pocos las palabras de un verso de Mallarmé: volvió
más puras las palabras de su tribu."
Algunos
fragmentos de su obra
De "Nacen los otros"
(Beatriz Viterbo, 1993):
"En Oriente al misterio no se lo estudia ni se lo investiga:
existe. El secreto está también, como un eterno nevado
ideograma. En Occidente, el máximo alerta del cambio lo dio
Joyce en la literatura. Rothko en la pintura. Joyce por hablar por
la boca de Molly Bloom. Rothko por enunciar silenciosamente, con su
muerte, que el secreto y el misterio de la representación estaban
en esa ausencia viva: el color, detrás del que muchos poetas,
como Severo Sarduy, quisieron asomarse para ver si allí estaba
el rostro de Dios.
Un mago con el oído aplicado a la tierra, recordado por de
Quincey y Borges, había oído las innumerables pisadas
de los hombres y había distinguido, entre ellas, la de un niño
predestinado a desenterrar la lámpara maravillosa: ese niño
era Francisco Madariaga.
Un hecho matemático, sin duda común, puede relacionarse
con el misterio del pelaje de ciertos animales poco comunes y fascinantes
como los tigres, las jirafas y las cebras. En la aparición
y rayas de estos pelajes influirían el número y la variedad
de células pigmentadas del embrión, sí como el
tamaño de este, e intervendrían reglas matemáticas
como las que gobiernan las vibraciones de las cuerdas vocales del
violín: resonancias que, actuando con los primeros factores
citados, determinarían la generación de estas especies
de alfabetos tan atrayentes como enigmáticos.
De "Potlatch"
(Interzona, 2005)
Pringles, 4 de enero de 2004.
Viene un chico a la puerta y grita desde afuera:
"Señor, ¿tiene una monedita?"
Abro la mirilla grande de la puerta negra,
Le digo entre los relieves oscuros: "Sí, ya
Vuelvo!" Y voy hasta la caja donde guardo
Los títeres de guante; me calzo uno y
Lo llevo hasta la mirilla, ahora Boca del Teatrino:
-¿Síiiiiiiiiiiiii? -y el chiquito se ríe.
Y el títere de la moneda le da la moneda.
¡Por suerte no soy yo!
El títere le dice que todos los remordimientos
Son esa monedita trucha que le da.
Que todo el dinero del mundo
Es su mentira que le entrega.
Que toda la falsedad de la Tierra cabe
En nuestro dolor, en la mísera alegría
De ese instante sin rencor: "Gracias, Señor,
Hasta mañana!"
EL ESCRIBA RELEE
Pringles, julio, 1954
perro
pe rro
rr o rro
rr o rro
carreta ahorro arruga
parral arriba parrilla
La carreta va totalmente cargada
¡Ahorra!
La Caja Nacional
de Ahorro Postal espera tu depósito.
¡Hazlo ahora que puedes! Te lo devolverá cuando más
lo
necesites.
EL ESCRIBA ESCRIBíA
Pringles, febrero, 1954
muñeca
mu ñe ca
ñe ñe
Ñ ñ Ñ ñ
chuño moñito pañal
pañuelo araña ñandú
SUEÑO FELIZ
Lidia Tuñón soñó que Evita le mandaba
una muñeca.
Le contó a ella su sueño en una carta y a fin de año
tuvo la
muñeca soñada.
Desde entonces Lidia es muy feliz.
EL ESCRIBA REESCRIBE
Pringles, invierno, 1954
UNA OBRA DE AMOR
Dora besa con ternura a su muñeca.
Norberto construye la casa y Fernán acaricia el rifle que
siempre quisieron tener.
Mientras los mayores se lucen en las canchas de fútbol, los
más pequeños viven un sueño en la Ciudad Infantil.
Trenes llenos de niños felices que ríen y cantan recorren
el
país.
Es el milagro de la Fundación Eva Perón.
En la Nueva Argentina los únicos privilegiados son los niños.
EL ESCRIBA REPITE
Pringles, mayo, 1954
CANCION DE CUNA
La ovejita mé,
la ranita cuá.
Duérmete mi nene
que es muy tarde ya.
El gallito quí,
las gallinas có.
Ya se duerme el nene
ahorró, arrorró.
La vaquita mú,
el canario pí.
En mis brazos, nene,
duerme, duerme así.
“Mejor que prometer es realizar.”
Perón