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Isabel Gómez

P O E S Í A




De Un crudo paseo por la sonrisa (Ediciones M.D. 1986)

 

LLAMADO DE SOMBRA

Antes, yo creía que mi sombra
era un río esfumado en el silencio,
un idioma triste
tumbado en las aguas de la lluvia.

¿Quién adivinará que fuiste
mi nombre en los ponientes?

Gritaremos que jamás tuvimos mundo
cuando la noche
empapaba de galega
nuestro secreto
y los peces fueron el sexo
de las aguas.

Entonces,
se evaporó el sol de mis rodillas
y supe que eras tú
quien clausuraba mi adiós
en las ventanas
mientras te ibas haciendo invisible
en mi conciencia
cuando la vida indicó tu sur
adolescente.

 

 

ANTI-MUNDO

Dios dirá que fui peregrina
que amalgamaba lluvias
en el corazón pretérito de las formas
y me arrastró el viento
en su remolino de llantos esotéricos.

Nos predecían todas las cosas
cuando la lámpara del mar intersectó mi risa
con infantiles noches venidas de tu vientre.
Pero estoy aquí, liberando ideas, olvidándome,
desafiando a las aguas con el mar de mi sangre.

Voy masticando lunas asoleadas
alargando alamedas  siderales en tus ojos,
enterrando mi edad bajo los eucaliptos,
allá donde las gaviotas jugaban ajedrez
en las terrazas del infinito
mientras la tarde podaba muertes equivocadas.

Ahora, ya no quedan pueblos que me esperen
bajo la mesa triste de los días,
ya no desafía al viento mi voz lejana e ilógica.

Dime quién selló la hora desconocida,
quién se llevó la tarde que amaba
y esperaba mi paso por el mundo.

Dime en qué lugar del mundo mi voz será mentira.

 

 

ABEJAS INVISIBLES

No hubo ni siquiera un silencio
para dialogar de espermas y lagartos,
sólo una resurrección de lluvias
improvisando la cal del pensamiento.

Todavía tú
en ese perfil de pájaros,
saturando el hambre libre
de los abrazos prohibidos.

Desnúdame las manos
con árboles y barro.
Quiero tu ausencia de abejas invisibles
exhibiendo el mar en mis hombros.

 

 

IDIOMA TRISTE

Debo entristecer ahora,
ahora que las palabras
tocan las sienes de mi sangre
y se eleva el idioma
de mi última alegría.
Debo continuarme,
escondida de eternidad y de silencios;
continuarme,
cuando las pulsaciones del tiempo
no encuentren dirección en el olvido
y el sol destruya
las polvorientas lluvias de mi sombra.
Debo oscurecerme, renunciar,
salir de adentro
con un desfile de tardes anunciando
mi recorrido pausado por el tiempo.
Debo decir algunas cosas,
aquello que el recuerdo
mantenía intruso en la inconsciencia
y de pronto cruza huracanes
y golpea ventanas y estrangula días,
mientras nos íbamos alejando
en el invisible holocausto de la noche.

 

 

SOLILOQUIO

Tendrás aquí los siglos que me unen,
esa mirada apenas perceptible
en el solitario diván de los silencios.

Éramos posible entonces, largamente posibles:
mi gran miedo y tu miedo
mi propio ser aún no descubierto.
Éramos el espejo cilíndrico
que nos fue guardando
cuando tu evidencia de mundo solía perturbarnos
tras mi auxilio de voces y de ausencias.

Sin embargo,
pido la neutral llanura del olvido
para que detrás del destino
las horas continúen
amalgamando soliloquios
de esperma en los sentidos.

Aquí, el apio de la soledad enmudece el estío
mientras la lluvia introduce sus pasos por el mundo.

 

 

EXILIO DE PÁJAROS

Dame la cordillera invisible del instinto
cuando me recoja la herencia de las aguas
y nos sustituya el mito de creernos
bajo el disfraz equivalente del recuerdo.
He de fundar aquí los sentidos del viento,
pleno refugio de mis olas
indagando el mar cansado de tu huella.

Yo tuve el idioma primero de la lluvia
conjugando la razón extraviada de los sauces.

Dibujaban las ventanas
jeroglíficos de esperma
en la anatomía rebelde de una hoja,
mientras buscaba mi boca la herradura del tiempo
tras la razón gastada de una piedra.

 

 

De Pubisterio (Ediciones Literatura Alternativa. 1990)

 

RITUAL DE PÁJARO

Alguien rompe mi trono caliche
Orfeo vaga por las calles
su ritual de pájaro

En Singapur
una muchacha me niega

Las sirenas piden hostia

Y yo aquí
en mi butaca de silencios
menstruo siglos
hasta el mito de mis senos.

 

 

EROS DE MAGIA

La niña reparte su eros
en el jardín

Y nadie la devuelve
AZAHARES
DESANGRA

Progenitora de sueños
alimenta pieles
ante un sol que anuncia
su imperio de caricias.

 

 

TEOREMAS OCRES

La mujer
despliega universos
de sol inseminado

Recoge su cuerpo
y le crecen hijos
a ras de vuelo
sumergido

 

 

GINECOCRACIA

No quiero tu gesto fálico
abortando caricia

Danzaré desnuda
ante el himen secreto de la historia.

 

 

NO HABRÁ JUGLAR PARA MÍ

No verás este hurto
de huella virginal

No transmutarás
esta carcajada lúgubre

Seré grito múltiple
escapando promiscua de tu pecho.

 

 

EGIPCIAS

Acaricia túnica
curva de sueño
adherida grieta de muralla

Presumo grito en la neblina

Tú me envuelves
congoja de parias

Mis alas convulsionan mi miedo

¡Acaricia!
Pelvis medieval

Desángrate felino en mi memoria.

 

 

CERCADA DE MUNDO

Revienta cruces
GIME
Mánchame de sur la frente
BRAMA  despojos
Allá va el fuego de tu boca
¡DESPIERTA!
Baila el juicio final
Filigrana de la NOCHE.

 

 

PRELUDIO PARA GORRIÓN Y FLAUTA

Dime cuál es la estación
donde los astros nacen insolentes

Preludio alquimista
blasfemando tus dedos

Actitud de duende rencoroso
que me sabe a tristeza entre las sábanas.

 

 

.G

Cada huérfano
fabula mi boca

Desorden y abrazos
pariendo infinito.

 

 

A NOVO

Tú y yo
aferrados al dogma de las aguas

minuto horizontal
desmembrando semillas
en mi vientre.

 

 

ORIGEN

Espermios de la nada
Cromosomas destinados al ocaso

Fábulas decadentes
amortiguando mi risa
hasta envenenarme

¿Dónde el pubis de la tarde?

Esqueleto desigual
naciendo desconocido hasta la muerte.

 

 

ÓSCULO MUTANTE

Volverás  a ser
caricia ilegal
baile que no llega
a cubrirme de otoños

Lágrima anexa al calendario
donde transito
unida a tu silencio.

 

 

CAVERNA DE PLATÓN

La noche detiene al sol
entre sus nalgas

Babilonia en mi consciencia

ALGUIEN LANZA UN GRITO
LLENANDO DE POLEN LA VEREDA.

 

 

COSMOS

Puedo hacer del universo
adjetivo de mi risa

ALZARME EN CONTRA DE LO ETERNO

Nadie sabe de mi catarsis
y mi tropismo celular.

 

 

AD PATRES

Antes que el sol derramara mi corteza láctea
Antes que los pájaros
apuntaran el bío-ritmo de la muerte
Antes
a orillas del mar
recogía sandalias de sueño vikingo.

 

 

FREUD

He aquí la noche
Fuego de mis células
pastando gritos

Nadie reconstruye las ciénagas del horizonte

Caen los pechos
            como forajidos
                                   del silencio.

 

 

FRAGMENTOS DE MIRADA

Insinuación de puertas en mi boca
casas que de tanto vivirlas se hacen nuestras

Humedad de trenes
en tu risa

Hombres sin historia
apagando el rito de la muerte.

 

 

De Versos de escalera (Ediciones M.D. 1994)

 

I

La primera palabra
persiste entre los hombres
Lo blanco del lenguaje blanco
la hondura haciendo frases en el silencio
donde todo ha logrado ser
historia
pegada a los ojos.

Yo sé que hay muertos
sin palabras
esperando en las esquinas.

 

 

IV

Como si la quietud del pensamiento
fuera un ángel atrapado en la neblina
una certeza de siglos al final de los ojos
Como si los tejados alzaran sueños de costumbres
y huyera el reverso de tu mano
con palabras que suben por tu rostro
y amanecen
Como si no importara el tiempo nos morimos
entre abrazos fortuitos
y algo que sucede más allá de nosotros
Como si de lo impalpable
cayera tu diversidad
tu desarrollo de segundos
en esta voz que me traduce
Como si no importara el tiempo.

 

 

IX

Temo la palabra oculta
huyendo de ti
a medianoche

Palabra impune
acuñada al vicio de abrazarte
festiva como entonces
                                   festiva.

 

 

X

La palabra más nombrada
la sociable
                        la solitaria
la única carta no contaminada
                        la veterana del barrio marginal
            - memorable frase que olvidamos -
La niña sin biografía
desnudando los últimos sueños
con la mirada perdida
en el acuario invisible de las hojas.

 

 

XIII

El hombre danza en el granero
Su cuerpo es una sombra inconclusa
que vuelve a nosotros
cuando inventamos el retorno
con comunes pasos
y comunes palabras

Rostro anónimo
que cae misterioso
en plena tarde
y existe
sólo porque yo lo pienso.

 

 

XV

Hoy
una mujer
acaba de soñarse
Ocupa esta palabra
y se pertenece
como si floreciera de su vientre.

 

 

XVII

No me queda más
que ser la bruja del barrio
La última hermana sin fotografía
la saltimbanqui de tus juegos ecológicos
la envenenada de siempre

No me queda más que ser la bruja
el muro de alguno que otro sueño
la tibia soledad de los pájaros
derramando oscuras palabras en mi boca

No me queda más
que largarme
sacudir mi vestido
limpiar la rabia del último día
proteger mis alas
y empollarme.

 

 

XX

La sonrisa es un gesto
que me calza bien
a esta hora de la tarde
Aunque a veces el llanto es otra sonrisa
que resbala por mi blusa
hasta el ombligo de los doce años
Alguien decidido a vivir
es el intruso que lava sus manos
y recorre las partes sombrías de mi cuerpo
en milenario intento de límite.

 

 

XXI

Me quieres espontánea
lúcida
verso lárico que en la boca se cierra

Me quieres regresando
casi atardecida
en los retratos de otras risas
mientras el sueño que fuimos
cicatriza páginas
lanza años a esta fuga exacta
y ya no hay astros
que nos enseñen a morir.

 

 

XXIV

Ayer junto al espejo
no eran míos los días
y aún así me quedaba

Las horas entraban a mi cuerpo
como un sello de existencia
para ser yo misma

Ayer junto al espejo
enviudamos de frío
tenían menos muerte los años
y nadie escuchaba este rincón
nadie era la esquina habitable.

 

 

XXVI

No me hablen de biografías
en desuso
de noticiarios al amanecer
No quiero que los ciegos
conduzcan mi vergüenza

Alguien debe responder por mí
No más ángeles
oliendo sombras sin regreso

- No hay infierno que alcance mi delirio -

A veces
sólo a veces
corro por el mundo
y le pinto caderas al amanecer
para que nunca más reconstruyan mi origen
y tus blancas ataduras
me sepulten.

 

 

XXX

Nosotras
las de fin de siglo
compañeras nocturnas del desvelo
autoras del amanecer

Nosotras
contemporáneas de la magia
desnudamos el sueño para no deprimirnos
cuando la vejez invada los gestos
y reconstruya el cuerpo
de nuestro próximo fantasma

Nosotras
cogemos los hijos pensativos
para que no nos crezcan sombras en el cuello
y la soledad sea un juego improvisable

Nosotras
todavía nosotras

 

 

XXXV

Tu muerte inútilmente huye
Se echa entre mis brazos
y no logra secuestrarme
el último pedazo de sueño
que a pinceladas
arrimaste a la muralla.

 

 

XXXVII

Aproxima la tarde
esa aguda caricia que nos señala
Trenes que intuyen la lejanía de los cuerpos
Paredón
            de todas las culpas
retenidos.

 

 

XXXVIII

Soy la dualidad de lo pasado
el mito que aún nadie ha develado
lo abstracto de nosotros
que algún día encontraré en las calles.

 

 

XLIII

El país de los parlamentos difusos
donde nadie regresa
a cubrir la memoria de los muertos

El país de los abecedarios inconclusos
para que el silencio destile su juego solitario
            El país de las epopeyas imprecisas

El país de los oficios relámpago
en pleno encantamiento de la verdad

            El país de las ambigüedades clandestinas

El país donde los hijos que no fueron
disparan nombres a granel
para que la posteridad los imagine
como la última desgracia
de los héroes que faltan
en este pedazo de sur indefinido.

 

 

XLV

Esta negación de manos en el aire
lo ilícito que somos
Blake
cuando se repta la duda de lo posible
y vienes a mi encuentro
con todo el peso del otoño en la garganta

Llueve en los rincones de mi casa
y tengo un frío gramatical
que deja inconcluso este poema.

 

 

LI

Cuando el sol sea un esquema mustio
repartido en las manos
y los astrolabios
hagan menos tristes nuestra ciudad
Abriremos los ojos
en rotundo silencio
y seremos un día
que no existe.

 

 

LII

Qué haremos con tanto río
desbordando las hojas de la muerte
Los santos atrapados entre vuelo y vuelo
compartiendo las cartas que nadie envía

Qué haremos con tanto deambular
definiendo fábulas de otros horizontes

Alguien transita este sueño
y acurruca mi tristeza entre los árboles

Luego
levanto mi cabeza de otras manos
y tengo un frío con sabor a cieno
en este desnudo para siempre.

 

 

De Perfil de muros (Ediciones Logos. 1998)

 

 

Esquina del dolor

Pon tu cabeza sobre el mundo
miremos hacia abajo
ahora que el miedo es hermoso
y de buena gana
dejaría de contar estrellas en el vacío
Los números calzan plenamente con la historia
sólo las calles asumen nuestras sombras
como un mero recuerdo
Por años fuimos invirtiendo la risa
hasta desaparecer
La culpa envejeció las palabras que guardábamos
Somos inocentes
de tanta nostalgia golpeándonos el rostro.
La esquina del dolor nos sobrevive
el ojo de cierra
No hay llanto que no sepa regresar
Aquí todos nos quedamos inconclusos
El tiempo salta el muro
y es lenta la neblina de los cuerpos
La escritura atraviesa otra vez
el hueco de la noche
La esquina del dolor
La esquina del hombre me sostiene
Fragmenta la memoria
se echa al final de mi rostro
y se abandona
como un animal de espaldas al mundo.

 

 

***

Arrastraré mi silencio
por la ciudad
y mojaré mi lengua con la historia
hasta ocultar nuestros nombres
en el rostro de los muertos
mimados por la sangre
de los recuerdos
definitivos.

 

 

***

Simularé cierta vagancia
cuando todos duerman
y mi cabeza sea un resto de invierno
Las casas se pegarán a mi sombra
y no habrá  ni un solo rincón
en donde limpiar los espejos
de la oscuridad

En la próxima estación
abandonaré mi cuerpo a la noche.

 

 

***

Acaso ya no existas
cuando te encuentre
y seamos una tristeza ilícita
cayendo de esta casa

Un amuleto que oculto
entre mi ropa
Ciudades
apenas perceptibles
al amanecer.

 

 

***

Bien podría sentarme
al fin del mundo
y darle una forma
a este anonimato

Podría empezar de nuevo
Ocultar las frases de los viejos amigos
y acariciar los sueños que dejaron
Acabaré observándome
en otros espejos
y esta sombra
será mi desnudez.

 

 

Memorias en desuso

Dormir bajo estos muros
empapados de ira
Pobres
como recién rozados por el tiempo
como una leyenda a ras de suelo
socavando la tristeza

Bajo sombras precarias me deslizo
- No puedo fabular estos programas -

Simulo volver de los rincones
levantarme
coger la sangre de los signos
la sangre que se rompe
y me distancia
por calles maltratadas
sumergidas en la palidez del viento

Entonces
miro hacia atrás
y me detengo ante la utopía
nuevamente
mientras los cuerpos juegan
con el idioma
y sabemos que no somos más que lenguaje
Domesticados silencios
ordenando el mundo
otra vez

 

 

***

Supongamos que nadie nos dibuje hoy
y seamos nuestro propio vicio
materno

Supongamos que la historia es la misma
y este poema es otra soledad
que no alcanzamos a vivir
- Simularé otra vez este rezo -

caminaré en medio de gentes que no conozco
y mojaré mi frente
con la lluvia que empieza a caer
de tu cuerpo

 

 

***

Insistes en dormir
dentro de mí
amenazando con llegar
desde mi propia respiración
a cubrir el mundo
con tu pesadilla.

 

 

***

Pegó su boca a la tarde
y las palabras apartaron su rostro
del anonimato
Mojó su piel
con la saliva de otros días
y no hubo ni una sola lágrima
que no cupiera en la memoria de su cuerpo.

 

 

Santiago fin de siglo

En fin de siglo
veremos una película del cine mudo
Santiago se levantará anónimamente otra vez
inventaremos personajes que se nos parezcan
y no habrá testigos que memoricen tanto silencio
En fin de siglo
alguien se colgará de mi sombra
y jugaremos
los días se pegarán al cuerpo
como una nueva memoria
que amenaza desertar hacia otros rostros
En fin de siglo
caminaremos oscuros
por calles que imaginamos diferentes
rodeados de gentes que ya no existen
En fin de siglo escribiremos
y este oficio minúsculo nos devolverá al mundo
La casa donde los cuerpos
moldean la historia nuevamente.

 

 

***

Los demonios me abrazan
son mi propio abismo
persiguiéndome sucios y mortales

Los demonios parpadean
de espaldas a mi sombra
hablan a solas
En las noches me besan
y ya no sé qué hacer
con su nostalgia.

 

 

***

Éramos tan lejanos
descendíamos hasta simular días semejantes

Los recuerdos se mantenían al margen de la historia
y las inevitables sombras
bajaban otra vez hasta nosotros

Ahora me oculto
en los rincones del siglo
Leo poemas sobre rostros perdidos
en el frío de la noche

Te escribo otra vez
- es la única forma de morir -
Los fantasmas me pertenecen
hay trazos de días acostándose en mí

Bajo esta oscuridad somos semejantes
como un gran dolor que nos cuelga del labio
Los duendes bailan en la casa
se recubren el rostro
con el polen de mis sueños
Los veo alejarse
como una noticia más
en el reciclaje de la historia
Pareciera que esta ciudad
no evitará que estrelle mi cuerpo
contra los muros.

 

 

De Boca pálida (Ediciones Logos. 2003)
Fragmento (Poema de homenaje a las mujeres detenidas desaparecidas)

 

Me distancia la quietud
de estar dormida

Los silencios son el duelo
que arrastro

No encuentro a Dios en ninguna parte
tendré que abandonarlo
y ceñir la memoria
al ritual de otras manos

Desde cuándo he muerto
desde cuándo escribo este poema
 
He tendido mi imaginario sobre las piedras
y ya no puedo regresar
La inexacta luz de la verdad me devuelve
tu violencia
Tendré que proteger mis pasos
para no caer

He equivocado todas las palabras
la complicidad del mundo
deteriora aún más el silencio

Madre
simularé que vuelvo
de tu cansada sangre
al final de esta piel el miedo me sepulta
me deja a orillas de tu voz
en el rebrote de cualquier pereza
Madre no dejes que arrastre
más muerte a mi sombra
Las voces envejecen sin escucharse
las voces envejecen
sin escucharse

Voy a dejar mi rabia lejos de ti
Chile
he guardado en tu alma mi nombre
para que no sangre
No dejarás que este charco de olvido
cubra mis sueños
Los huesos de la libertad
me sepultan
bajo este pedazo de tierra
que comienza a crecer de mi cuerpo

Madre
pon tus labios sobre mi corazón.

Arrojaremos tumbas
Hacia dentro de nosotros
Tal vez veas mi corazón

Dejaré que mis muertos
Liberen todo lo que soy

Es otra la historia que escribí.

 

 

De Dasein (Editorial Cuarto Propio. 2006)

 

e

Barajo estos nombres
a ver si adivinas
en qué hemisferio
los recuerdos me alejan

Acaso no sabes
que bajo esta larga espera
somos las mismas
que rechazamos vivir.

 

a

Casi me descubres
dibujando la pereza
de gestos que vuelven
y no reconozco

Nuevamente
la locura
me busca
en sus recuerdos

Yo acaricio sus cabellos
que caen desde mi falda
al mundo

 

n

No entiendo la libertad
insiste en dejar sus sueños
sobre el imaginario de mis manos
Mis manos tristes de río y de luz

No insistas le digo
acabaré creyendo en ti
en tu voz en mi voz
en estos pasos que dibujan una línea
entre tu hogar y mi hogar.

 

a

Temo confundir la forma
de estos signos
Artifician mi cansancio
y no me dejan leer las sombras
que caen al vacío

A veces reconozco mis silencios
colgados de los edificios de postmodernidad
y me diga
No deberíamos callar
Ahora que aprendimos la calma de la verdad

 

s

No debo quedarme en este lugar
he acumulado demasiada tristeza en el rostro

Tal vez debí volver aquí
conmigo
aunque ya no pueda escucharme.

 

n

Debo olvidar ciertas fechas
antes que amanezca
y el sol me robe
la escasa luz del tiempo.

 

in

Tal vez no te vea
en esta jaula donde mis lágrimas
forman un mapa
incrédulo de ti

Debí alejarme de este juego
donde los hombres inventan guerras
y verdades absolutas.

 

in

¿Qué busco cuando escarbo
en las tierras del alma?
¿Qué idea de mí se oculta
en estos brazos sin cielo sin agua?

La historia vuelve a escribirse
sobre paraísos de barro
y yo me oculto y me abrigo
con estas mentiras que aprendí a amar
ahora que el olor de mis sueños retorna
y es una fragancia más
que acaricia las estaciones de mi cansancio.

 

sn

Ahora que aprendí a vivir
entre estos muertos
me pides que regrese
pero es tarde
ni siquiera recuerdo
cómo ordenar mis geografías

Hemos dramatizado demasiado
estos vacíos

Continuaré excavando la tierra
Limpiando las palabras
del lodo de existir.

Dasein
tú lo sabes

Soy la misma que entibia tus manos
y te abraza
ahora que la angustia nos pertenece.

 

in

Ella dice mi nombre
con cierta tristeza
Me deja intactos lenguajes
letras enredadas en la infancia

Ella escribe
y las palabras la observan
Se ríen
La dejan en mitad de la nada

Ella escribe y las palabras
la condenan a volver

Ahora
me culpa por buscarla
mientras el tiempo retrocede
y la tranquilidad es un destino
bellamente tendido entre nosotras.

 

 

 

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Isabel Gómez: Poesía