
SELECCIÓN DE POEMAS DE CABALLO DE LA LUZ
Antonio Arroyo Silva
El Vigía Editora, col. Lengua Viva, abril de 2010
CABALLO DEL FULGOR
1
Caballo del fulgor,
tú eres mi luz azul.
Sueña mi otra muerte
de caballero adarga en ristre,
tuerto de tanto entuerto, exhausto de sentido:
no saber qué osamenta se le oxida
a la triste figura del espejo,
no saber que morimos del hastío
en la contienda, que de gozo nacemos
para morir de ausencia, sin subir
a tu grupa, Pegaso de la vida.
Más allá no hay abismo
de partida,
el horizonte es el punto.
2
Hasta el mar del nacer
que cabalga la sangre
tu voz en mis palabras:
Que se haga carne
hacia el grito que espanta tu aleteo
que boga por la Estigia de mí mismo
más allá del no ser agazapado.
Tu caricia fugaz de tan eterna
enciende el estallido de la aurora
en esta cárcel cóncava del ser.
3
A entender el lenguaje del destello
con el hálito fértil del conjuro,
llévame a tu espuma,
deslumbra mi conciencia de encontrarme.
Caballo del fulgor,
apágame los ojos.
EL OLVIDO
Tejedora Penélope,
tu perfección fugaz araña ocasos
pues la meta del necio transeúnte
no es llevar a tu tálamo la aurora.
Sólo el insomne intuye de ese eclipse
que el dulce farallón es desenlace,
y espera de su azúcar tu conjuro:
el gesto bajo el muslo proceloso
que reclama al deseo su espesura,
su estrechez de raíces.
Tejedora Penélope,
desteje perfección.
No llega. Poco importas
no pisar el sendero de otro Ulises
sino hacer un tapiz para el olvido.
T.S. ELIOT
In my beginning is my end (….)
In my end is my beginning(…)
Más allá es más acá.
Todo se va, mas llega su partida
a un regreso que llega a mi principio.
Si no estar es la espera del deseo,
estar es el deseo de la espera.
Más acá es más allá. Tu pensamiento
es el mío, poeta que pisara
la sombra de un tercero que fui yo
con desarraigo audaz de mi raíz,
con tu raíz que sufre desarraigo,
trashumancia del ser hacia la hierba.
Tu presencia es pasado no nacido
y un futuro que acaba en la ventana
de cualquier horizonte proceloso.
Más allá de la lluvia, más acá
de la ausencia me miro con tus ojos
y veo la mirada taciturna
que le duele a mi vida T.S. Eliot.
TODOS MIS NOMBRES
Dime que eres il Re dei pescatori
que se lleva las ánimas que pacen la escollera
a vagar por tu luz de mar antiguo.
Dime que eres la tierra yerma,
la tierra fértil, eres
la lluvia blanca, Eliot de la lluvia
que azulea ceniza
y amarillea el trigo.
Eres el estallido rojo de Ezra Pound
que soñara el letargo
del nómada arcoiris.
Dime que eres el vaso en la mente de Basho,
la planta del banano
que añora vasallaje.
La paz de aquel Octavio imperator del destello
que siembra las aceras del lenguaje
con la semilla tuya. Carlos Edmundo
buscando vellocinos sin las calles del verso.
Dime todos los nombres,
cuéntame sus naufragios, sus heridas.
Así te llamas. Eres mi heterónimo.
EL PRINCIPIO
I
¿De dónde viene el hábito mordaz
de morderte la lengua en el instante
del recuerdo? ¿De dónde la escollera
que le sigue al olvido cuando pisas
la evidencia de ser tu propio hálito?
No calles aunque duela decir lluvia.
Aunque caves la tumba del lenguaje,
llegará otro lenguaje de otra lluvia.
Y si cavas en ti saldrás tú mismo
a sembrar tu agujero de luciérnagas.
¿De dónde viene el hábito mordaz
de cegar tu mirada con palabras?
II
No mires hacia atrás.
la ventana encendida
ya no espera.
Piérdete en el sendero
y no mires atrás,
que si miras la lluvia
serás la misma lluvia
de un lenguaje vacío.
Escarba un socavón
en tus palabras
donde yazgan mis huesos
de luciérnaga.
III
Te fuiste con la niebla a engañar a tus ojos
buscando otra mirada.
Te fuiste con la luz a cazar mariposas
y cazaste tus ojos.
Felonía del ser: asumir su fulgor.
renegar de su sombra.
* * *
Sobre Antonio Arroyo Silva
Por Luis León Barreto
Este profesor de instituto –ejerce en Guía- nació en Santa Cruz de La Palma en 1957. Licenciado en Filología Hispánica por La Laguna, intervino en tertulias en el ateneo, en recitales en el Paraninfo, en revistas diversas. En 1984, con el novelista Roberto Cabrera, músico del grupo de jazz Gato Gótico, y la también poeta y música Olga Luis Rivero, crea la revista La Menstrua Alba. En 1991 publicó su primer poemario, Metamorfosis, en la revista Azul, texto que fue elogiado por el crítico Jorge Rodríguez Padrón. Su libro más reciente, Esquina Paradise, publicado en 2008 por El Vigía Editora, nos trae sus versos desgarrados, rotos, que son un vómito de luz. Para él escribir es algo imprescindible, una lucha sin cuartel con el lenguaje, esa desazón, esa alegría vinculada a la vida. Luis Feria, Carlos Edmundo de Ory, Rafael Arozarena, Valery, Manuel Padorno, Domingo Rivero, Alonso Quesada son sus nombres imprescindibles para acotar la vida que sale al paso, con sus continuas metamorfosis. Estima Roberto Cabrera que este autor es voz y paisaje, lengua viva y profunda donde el silencio se hace signo.