Proyecto Patrimonio - 2006 | index | Lorenzo Peirano | Autores |




"ARTES MENORES", EL SEGUNDO LIBRO
DE PEDRO GANDOLFO

Por Lorenzo Peirano

En enero de 1999 escribí el prólogo del primer libro de Pedro Gandolfo, A Baja Voz. En él se desplegaba una tremenda compresión del acontencer diario, de la vida misma. Una postura claramente cristiana, aquella de no sentarse adelante, de quedarse atrás (puede ser que nos llamen); una postura evidente ya en los títulos de sus libros: "A Baja Voz" y "Artes Menores"; sí, "Artes Menores", algo que busca, algo que encuentra y que muestra Gandolfo en su segundo libro. Muchas son las presencias en su prosa; presencias asimiladas, algo normal en todo género literario. ¿Aunque es esta segunda entrega un libro de ensayos nada más? Por supuesto que no.Y tampoco lo fue "A Baja Voz".

Gratamente híbrido, este segundo volumen nos envuelve como lo hace, verbi gratia, "La Sombra Inquieta (Páginas de un Diario)", de Alone. Algo que podría llamar "una sinceridad culta" o una "culta sinceridad". Porque Gandolfo se muestra tal y como es. Y ésto implica, según entiendo, entre otros factores, una necesidad de elevarse, de dejar el cuerpo; cuerpo físico ironizado por él muchas veces. Cuerpo destinado a la tremenda despedida. Pero también la muerte como inicio: "Que he sido el mismo desde que tengo memoria, desde aquel primer recuerdo de la muerte de mi abuelo, nunca lo he dudado", escribe. Sin embargo, el elevarse también implica un "oler", un "tocar", un "sentir" y un "ver"; "un ver a través del arte": el Retrato de un Campesino de Cézanne le "devuelve tantas cosas". Porque su padre muerto podría estar allí, "sentado bajo los naranjos después de la jornada". El arte como redención ante unos ojos que han precisado mirar desde la altura.

Pedro Gandolfo proviene de un solo mundo, a pesar de su condición de abogado y de su desempeño en la áreas de la docencia; además, claro está, de sus sólidos conocimientos de filosofía y de su cargo de editor; Gandolfo proviene del mundo del asombro, estado esencial en el artista. Un asombro que no ha disminuido y que lo insta a sondear la vida, el arte y la literatura, entremezclando, ordenando, gozando y sufriendo como le corresponde a todo creador. "La belleza muestra, pues, su rostro terrible".

Nuestro autor sabe "que la espera del poeta no es vacía: es espera de algo, cuya llegada se ignora, pero en lo cual se cree." "Su espera -agrega-tiene, pues, un cierto parentesco con la esperanza". Lo citado se aplica no sólo a la poesía, debido a que entre las distintas artes hay actividades paralelas, como creía, según recuerdo, T. E. Lawrence. Y Gandolfo hace la pregunta, su pregunta: "¿Fue un extravío dedicarme a las letras y los libros?" Antes de la universidad se había "sentido" dibujante y pintor. "El dibujo es una vía para ver, compren- der, mirar, admirar, recordar", anota. Pero él entiende bien que nada ha perdido. "Ruskin es, además, un magnífico "pintor con las palabras". Gandolfo ha dejado el alma (con ésto queremos decir, aquella alma que no todos parecieran poseer) en las páginas de su segundo libro.

Citando a su querido Marcel Schwob: "Volcaba todas las formas en el crisol de las formas".

Coinco, junio de 2006. ...................

 
 

 

Proyecto Patrimonio— Año 2006 
A Página Principal
| A Archivo Lorenzo Peirano | A Archivo de Autores |

www.letras.s5.com: Página chilena al servicio de la cultura
dirigida por Luis Martinez S.
e-mail: osol301@yahoo.es
"Artes menores", el segundo libro de Pedro Gandolfo.
Por Lorenzo Peirano.