GREGORIO
SAMSA HA RESUCITADO:
POEMAS
DE MAURICIO RAMÍREZ PINO
Por Lorenzo Peirano
Observando,
o intentando observar el joven panorama poético nacional, poco descubro.
Nuevos Tristán Tzara, nuevos Nicanor Parra, nuevos Raúl Zurita ("La
casa es siempre/el reflejo de tu pensamiento/anterior"). O sea, nada
nuevo bajo el sol: "Una generación va, otra generación
viene". Rebeldes poetas de ayer; irónicos personajes que ahora, ceñudos,
sacan cuentas. Pero ésto no me extraña. Como escribió Fitzgeral
: "No olvides que no todos han tenido tus ventajas". Entonces, desenredándome
de esas nuevas "Alejandras Pizarniks" y "Charles Bukoskys";
de esos notables "Rimbauds viejos", o "Baudelaires" que recién
ahora escriben sobre el cáñamo y las experiencias ante el
exceso y las mujeres; nuevos (siempre nuevos) lectores de Blake, rockeros, deshinibidos,
contestatarios; lectores sumamente limitados, me remito a un poeta
que hace tiempo ha elegido la distancia. Su nombre, Mauricio Ramírez
Pino.
Transcribo uno de sus poemas (escrito a los quince años):
GREGORO
SAMSA HA RESUCITADO
En medio de la lluvia
y de la muerte,
Gregorio Samsa ha resucitado.
Ha venido a hablarnos
de tantas cosas desconocidas.
Ha venido a contarnos
Su nueva historia.
Ha vuelto para morir.
Pero esta vez
morirá entre nosotros,
morirá entre las calles y entre los bares.
Morirá como hombre
y no como bestia.
Gregorio Samsa ha resucitado.
Y que me perdone la pluma
de Kafka,
morirá como hombre y no como bestia.
Gregorio Samsa ha
resucitado.
El poema,
como es inevitable decirlo, habla por sí mismo. Fue escrito por un adolescente
que rara vez pronunciaba palabra. Eran tiempos de pavor, lo recuerdo muy bien.
Ramírez, hijo del destacado periodista Sergio Ramírez, y sobrino
de Chocolito Ramírez, asistía al taller de poesía
de la SECh dirigido por Enrique Valdés. Aquel taller tuvo presencias ahora
notables, como el actual rector de la Universidad Católica, Pedro Rosso;
corría el año 1982. Pero sigamos con el poeta Mauricio Ramírez:
PASIÓN
Y MUERTE
Dios es encerrado en una celda
clandestina
Cristo lo tortura a golpes de corriente
lo golpea hasta dejarlo
agonizante
lo crucifica en el patio de la cárcel
le clava un cuchillo
y de su cuerpo brota orina y sangre
luego escribe sobre su cabeza "el
Dios de los canallas"
y recorre su cuerpo a latigazos
recordando
la traición eterna
de una religión anulada a sí misma
por la historia y los hechos irreversibles
finalmente le saca los ojos con
los dientes
y lo deja morir como a una bestia del infierno
Dios es torturado sin piedad a sangre fría
y nadie llora por ese cuerpo
destrozado.
"Se
trata de un loco, ciertamente. Pero recordad que el deus enloquecía a las
pitonisas, y que la fiebre divina de los profetas, producía cosas semejantes:
y que el autor "vivió eso, y que no se trata de una obra literaria"
sino del grito, del aullido de un ser sublime martirizado por Satanás"
(Rubén Darío, "Los Raros").
Es evidente
que la poesía de Ramírez, que aquí transcribo, posee un aire
fresco, una actualidad indiscutible. Es también, claro está, un
poesía terrible y hermosa (los ejemplos que aquí doy son pálidos
reflejos de una obra mayor). Ignoro el porqué del silencio del autor. El
poeta Jorge Teillier, de quien fue amigo, siempre demostró un abierto interés
hacia sus resultados. Incluso, en "Cartas para Reinas de Otras Primaveras"
le dedica un poema junto a "Phillipe I Rey de la Araucanía" ("Balada
del Último Cuatrero").
Finalmente un último poema
de Mauricio Ramírez ( nacido en Santiago, en 1967):
MERCADO
NEGRO
La poesía
no es el mercado
negro de la palabra.
No es un depósito para tarros de basura,
no
es un escondite
para revolucionarios de salón
(de esos que escapan
al ritmo de las balas).
La poesía no
es un rincón de telarañas.
La
poesía
no es el mercado negro de la palabra.
¡Cuántas
veces habrá que repetirlo!
Pobres muchachos,
que habren la boca
cuando cierran el cerebro.