Quién quieres ser, no qué
Los niños no crecen durmiendo,
crecen justo antes de dormirse
mientras imaginan la muerte de sus padres
y condenan por primera vez al cielo.
Crecen mientras intentan por largo tiempo
apagar el televisor con la mente
sin que nadie sepa ni sospeche sus poderes.
Los niños crecen en cada cumpleaños
al que no son invitados,
crecen más capoteras que malteos.
Crecen porque creen
que la pena y las preguntas
se responden cuando grandes.
Quien lee
Seas bienvenido a estas palabras
que son un lugar de encuentro
entre tus ojos,
............... tu mente,
............... mi mente,
............... mis ojos,
............... y mi mano izquierda.
Censo virtual
Ese día de 1991,
cuando el censo respondió
que éramos trece millones y pico
los chilenos,
yo me los imaginé a todos juntos,
uno al lado del otro,
mirados desde arriba.
Faltabas tú, solamente,
pues aunque aún no te conocía,
no fui capaz de imaginarte.
Cueros
El uniforme
es lo más parecido
al desnudo colectivo.
De mal gusto
En bolsas plásticas
-transparentes-
llegaban los niños
ensangrentados
a la orilla
de la nieve.
Acidez temporal
El naranjo,
nervioso,
se comió todas las naranjas
de las manos.
Y nuevamente
se hizo invierno.
La última Sensación
Tengo muerte de ti.
Tijerales de cenizas,
ambiciones,
intenciones,
juramentos,
que se castran por orden alfabético,
que se caen de la cama
a la memoria.
Divina Obediencia
Amarás,
adiós
por sobre todas las cosas.
XI.
No estacionarás.
Regreso
Vengo de tus poros
quebrados por el frío,
de tu miedo a los rincones,
del primer vestido de un travesti,
del polen del último entierro.
Voy a buscar las ventanas
de tu casa
bajo tierra.
Desea no desear
Cada placer
que conoces,
es un nuevo
tipo
de hambre.
V o F
Si Judas
estaba planeado en la historia,
no lo pueden castigar.
Pero, si insisten en condenarlo,
admiten que Judas
no estaba planeado;
por lo tanto,
Dios murió antes de tiempo.
Antiguos prejuicios
Cuando las de buena intuición
veían a Jesús con Judas
se decían –entre dientes-
el entonces ya clásico
“Dime con quién andas
y te diré quién eres”.
Y cuando veían
a Judas con Jesús,
decían lo mismo,
pero al revés.

