Proyecto Patrimonio - 2006 | index | Maurizio Medo | Autores |



Historia de un poema


Por Maurizio Medo


Con Alejandro Tarrab nos conocimos a través del brillante volumen antológico Mi Mejilla es un cielo estrellado de Raúl Zurita. Meses antes el propio Zurita, en una visita que me hiciera a la ciudad de Arequipa, trajo consigo Siete cantáridas, ópera prima de Alejandro, donde se podía atisbar el brillo de las luces ora tenues, ora fulgurantes, con las que hoy nos alumbra Litane, libro en el que el autor se sumerge en búsqueda del origen del signo Tarrab a la vez que sortea, sobre la base de la doxa, la certeza de un mundo apoético al que ilumina, de acuerdo con Pound, conservando lo bello que heredamos, la tradición, travistiendo autores, para él emblemáticos, pero desde su propio decir.

En la tercera parte de Litane, titulada Ensayos (no es mi intención formular un análisis exhaustivo del libro) aparece un poema titulado primer ensayo. rosas chilenas, motivo de estas líneas. No creo ser el único que alguna vez se ha preguntado, ¿qué anécdotas esconde un buen poema? Aquí va el relato de algunas de ellas, aún vivas, gracias a la escritura de primer ensayo. rosas chilenas y que, de alguna manera lo originaron.

Inicié explicando que conocí a Tarrab a través de su escritura. Sin embargo en el último Octubre coincidimos en la ciudad de Santiago compartiendo días bastante desconcertantes, ¿qué mayor desconcierto que el estar en un mismo hotel con un grupo de poetas los que discutían a fin de no ponerse de acuerdo acerca de un hecho ajeno?

Alejandro Tarrab, luego de una reunión que tuviéramos en casa de Raúl Zurita, estaba entusiasmado por una visita que haríamos a Diego Maquieira.

Maquieira para muchos, entre los que me incluyo, es uno de los poetas más imaginativos y ocurrentes. No es que �escriba� de ese modo de acuerdo con una formulación predispuesta. Fuera de sus poemas, es como si continuara con su escritura - donde lo lúbrico, lo inesperado, lo crítico y lo paródico se fusionan - de modo tal que, en él la vida se nos manifiesta como una sucesión instantánea de ocurrencias y de poemas, unas veces felices, otras no.

Aquella tarde el mismo Diego nos dio la bienvenida saliendo a nuestro encuentro. Adentro se encontraba Antonio Cussen, con quien, el día anterior nos tocó compartir una Mesa Crítica con ocasión del Chile-Poesía.

Luego de leer el poema de Alejandro recordé que en aquella ocasión Maquieira nos explicó el método que había decidido para obligarse a escribir: el poeta había colocado un cuaderno en la sala donde nos recibió, otro en el pasillo y uno más en su dormitorio.

- Es el Triángulo de las Bermudas- nos dijo.

Con este original sistema le invadía la ilusión de no encontrar jamás una escapatoria, de que la poesía �lo absorbería�, tal como ocurre con los aeroplanos que surcan el aire sobre ese espacio enigmático y terminan imantados por un magnetismo, en decir de muchos, paranormal.

En el diálogo, afectuoso y natural, Maquieira y Zurita nos compartían sus anécdotas y, subrepticiamente, fueron asomando las imágenes de De Rokha, a quien Maquieira, convencido por Zurita, pretendía revisitar con una nueva lectura de Canto del Macho Anciano; Nicanor Parra, a quien (cuenta) Maquieira encontró �cuando bajaba del Olimpo mientras él ascendía a fin de saber qué es lo que ocurría�. Fue una visita breve, mas contundente, tal un sorbo de pisco. Sin embargo aquella tarde pudo haber pasado inadvertida. No fue así. Quedó una huella, el poema que aquí comparto, que demuestra cómo a través de la mirada de un poeta, en este caso la de Tarrab, un encuentro, como el que brevemente narro, puede transformarse en una experiencia única, irrepetible:

 


primer ensayo. rosas chilenas

destilada sobre la mesa una rosa de esponja creció de una cápsula pequeña esas cápsulas que al contacto con un líquido liberan figuras sorprendentes tú elegiste el agave que desde hacía veníamos tomando la rosa creció en la densidad los dos la miramos embriagarse contra el cielo totalmente endiosada no había vista para lo demás a tal punto que no supe cogiste el aguardiente y lo arrojaste hacia tus ojos las frases son infinitamente más bellas si quien las ha imaginado no las puede ver

más tarde parado frente a la violencia del mapocho pensé en esa flor con una identidad rosa portugal rociada en parafina salpicada de aguardiente hasta la sangre rosa portugal maría de la aspersión tú conjugaste su nombre para todos

me devolví con esto ai a i ai a i i i i o ia la suma de lo que se ha hecho dijiste mareciente pero está de rokha parra martínez lira increpare de la mía ai todavía escribo escribo en tres cuadernos coloco uno aquí en esta estancia otro en la antesala y otro más cartabón es el triángulo de las bermudas entonces sí soy un batel el espand el rosalie raifuku maru aprovisionamiento juego a perderme en la demarcación ai de estas tres franjas destilado sobre la mesa como una náutica de lo vientos
como un rosa desaparecido
todo arena cordillera

 

 
 

 

Proyecto Patrimonio� A�o 2006 
A P�gina Principal
| A Archivo Maurizio Medo | A Archivo de Autores |

www.letras.s5.com: P�gina chilena al servicio de la cultura
dirigida por Luis Martinez S.
e-mail: osol301@yahoo.es
Historia de un poema.
Por Maurizio Medo.