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Manicomio
La Calabaza del Diablo, 2005


Maurizio Medo

rutina

repetir el gesto con aire matemático.

repetir el sudor, la ansiedad esbirra.

repetir los hábitos diarios hasta calcar en un día siete vidas.

olvidar con qué zapatos uno descamina para tentar al fracaso por rutina
con el talento en arriendo, en compra y venta,
sin hacer nada más que repetir se alquila... razón

con insomnio paquidérmico leer en élitros de moscas pensamientos
que revelan vil humanomalías.

sí, leer y leer mientras la mente deambula, pobre diabla en andrajos,
sin saber nada de sí ni del vecino.

no quise mi cardio misere robótico latiendo
al son de orquesta maquinal.

dónde deja uno el alma, así corporativo.

no sé nada de del can kant del probo inútil pascal ni de pitágoras.

en vez de paporretear doctas teorías danzo danzón
con balde y la esqueletura presta, mientras limpio
el wc de la inmundicia que une al hombre con la vida.

Pero a los demás hombres les pasa inadvertido cuanto hacen despiertos, igual que se olvidan de cuanto hacen dormidos.

hay un grito,
.......... un relincho
y cien lenguajes de tambor.

con mandil blanco, mandril y deshumano,
enjuago la pena en un pasadizo donde la tragedia
anda en puntillas
de pura algarabía.

 

expediente 241167

madre efedrina, rescátame.
madre de todas las anfetaminas,
devuélveme la voluntad por un instante.
escucharé cien gritos y cien gritos
más se anidarán en la cabeza.
señora adrenalina, devuélveme
la paz alterada de quienes viven
sin saber de éstas paredes,
y barrotes que me resguardan.
enzia verduchi

¿ a quién resguardan los barrotes, clotiapina.
es a nosotros, los bautizados como los de la psiquis
in merdis, lepra in mentis. sanctesquizoides sumidos
aeternum in digrazia ?

levopromenazina, levo, levo, razón de ancla hipodérmica que hiéndenos la idea.
acuclillado con los testículos al aire, ruego sulpiride,
libera nos semper de onirismo agiótico,

libéranos de sedes barbitúricas. a la que no discierne
il corpo singolo
de los chinescos plurales sombreados que chirrian óxidos in sua mente.

tare tutare ture svaha. perfuma con almizcle e inciensos estos crepusculares urinarios.

compasión chiedo a voui tara, negra, verde y multicroma
que constituís la sancta tríada con élitros de mosca por corona.

non più escualo dietro lei, non più adrenalínicas vigilias
ni la mirilla extraviada.

clopentixol opem fer. o pimpamperona
pim pim desciende hasta mi boca.

 

alicia y el espejo

- Si conocieras el Tiempo tan bien como lo conozco yo – dijo el Sombrerero- no hablarías de matarlo. ¡El Tiempo es todo un personaje¡
Lewis Carroll

madre díjole: ¡jamás un preceptor junto a una liddle¡

así en sueño rojo de rey me desperté.

¿charles, quién está aquí?

el espejo es un falseador al que debería asfixiar
con un resorte del tiempo.
háblole y en un flash vuestra es mi voz:

en pleple na tarde dorada
muy lentata mente nos deslizamos;
poporque nuestros remos, torpe pemente
soon mamanejados por pequeños bra bra zos.

mientras pequeñas manos en vano pretenden
guiar nuestro derrotero.

¿es que acaso fuisteis vos quien suplicó:
contadme un cuento
y yo el caro profesor, el balbuciente,
que un estrambo universo elaboró?

¿ qué veis raquel?
¿soy aún la blonda niña que sin poseer deseo sedujo al preceptor?

¿o sosoy el otro, aquel a quien llamaman pedoófifi lo
halando su dulce voz de ruiseñor?

¡ es el espejo ¡

(- ahora está soñando. ¿con quién sueña? ¿lo sabes?
- nadie lo sabe.
- sueña contigo. Y si dejara de soñar, ¿qué sería de ti?.
- no lo sé.
- desaparecerías. eres una figura de su sueño...)

- ¡cortadle la cabeza¡.

yo soy la reina. debéis tener respeto.

¿ no veis acaso como el tiempo se acelera entre mis patas?

¿ soy la reina o sólo el conejo?

1 No tete mais du dulce ali cia. Soso yo el que existo.

es charles, raquel.
¿lo escuchasteis?

mil voces me escuecen el cerebro,
¿ podéis decirme quién soy ?.

olvidadlo. puede oírnos el doctor

alcanzadme, por piedad, un rohypnol.



alicia (la confesión de Carroll)

excucusadme si os retraté con el cucuello ajirafado
o popor retratarla fefetal en una madriguera.
tatataaanta insistencia vuestra por oír aventuras.
sois la bebelleza atroz que escuece mi coconciencia
y cuaaaando os contemplo así de ensimismado
es que aando prepreguntando de qué sueño sois origen.

esta almama mía, rudi men ta ria y aritmética vive
sola babajo esta apariencia vuvulnerable. soy cacasi
una hecatombe que caaeeeeee dentro de vuestro
edénico seendedero y contrito presiéntete la muerte
de mi mi amor.

-cortadle la cabeza- sentenció vuestra mamadre.
que no os aflija. veveo aún como dibubujabais
oníniricas estampas bogando allá en el isis.
alicia, os coconvertiste en un innnstante eterno
en mi rereloj mamás nunca os confefesé del amor
que provocó.

aunque fuere yo un humimilde tutor inmerso
en la mamatemática y la lógica,
¿seríais fe feliz siendo mi esposa? (gulp)
búsquememe en el revés de vuestro espepejo.

os espero alicia.

yo os espero.

 

 

 

DOS NOTAS SOBRE MANICOMIO

Alan Mills (Guatemala)

No va a bastarnos decir que en estas páginas se trama la brillante y combustible intuición con que el lenguaje empalabra al cuerpo. Ni referir tal empalabramiento y su manicomio expresándose como oscuridad dolorosa en tanto liberadora el poema y su imposibilidad realizada. Se necesita más, la carne quiere hablarnos. Porque no sólo estamos frente a algo de enorme complejidad que contiene un retorno protagónico a la palabra "alma" (instalándose gesto transgresor en sí mismo), sino también junto a un delirio vertebrado donde el lenguaje dicta su mecánica y se asume en toda su consecuencia o trastabilleo. Si buscamos antecedentes podemos pensar en Lezama Lima, César Vallejo, cualquier excepción de la normalidad a ese nivel. Y si pretendemos nociones, algún mapa, habría que pensar en Deleuze, quizás en Foucault. Vaya, lo último suena a búsqueda de explicación y esta poesía se afinca más del lado del deseo, la razón parece estorbarle> sudamos al leerla, no buscamos la guía telefónica.

 Como toda gran poesía, la de Maurizio Medo vive en el secreto mío que habla con el secreto tuyo en una lengua extraña de temblores.

En definitiva, esta escritura no se ha concebido para darnos un sereno palpitar o la paz (aunque también sí, y ahí otro rasgo de su singularidad) sino que nos pone frente al PROBLEMA, nos entrega un mosaico rococó donde la marejada de imágenes va reconstruyendo nuestra angustia y nos permite reconocerla, reconociéndonos en tal flujo desbordante y poderoso que va más allá del mero significante. La dislocación del discurso, su hibridez, su aparatosa arquitectura es necesaria para sintonizarnos al idioma con que el mundo emite su balbucir, nuestro karaoke discursivo, Manicomio es, indudablemente, una de las apuestas más tiernamente salvajes y estimulantes que podemos encontrar hoy, nos conecta con la sombra, con el atrás de las cosas, con un más allá deseoso, animal. La poesía otra vez como una manera de estar en el mundo, ya no de pensarlo o simplemente representarlo. La vida misma renaciéndose, exigiendo su espacio.

Héctor Hernández (Chile)

 Manicomio de Maurizio Medo es una magna obra, una carta magna, una cartografía de la escritura como mundo proliferante y nómade. Este libro está repleto de vida, y digo vida en el sentido de la exuberancia de transgresiones tanto como discurso poético, como territorio nacional traducido y como cuerpo extranjero desde su propia genealogía. Manicomio es la contraépica del desastre, aquí todo y nada ha sucedido, todo y nada ha cambiado, sólo queda la huella de un suceso: la propia escritura. La enajenación múltiple de este libro es un correlato de la sensación de historia que tenemos hoy en día, y justamente esto hace que Manicomio venga a ser una de las obras más transversales e importantes de la poesía contemporánea en Latinoamérica. Aquí se dan cita infinidad de poetas, tanto muertos como vivos, y esta diferencia es un detalle menor, porque esta escritura hace contingente la palabra como cruda realidad de una carencia que se desconoce, y eso la convierte en una crónica de un maravilloso naufragio donde pasado y futuro no son mas que presente. Maurizio Medo se escapa de toda pauta, de todo convencionalismo, su excentricidad como autor lo pone fuera de cualquier norma y categorización nacional. Insisto, ante una obra tan poderosa como esta cualquier comentario se resume a un par de ojos que por un momento dejan de escribir. Sólo me permito una cita del libro de Medo: “oye, todo está vivo”. Nada más por decir, todo está aquí.

 
 

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Maurizio Medo.
(Poesía. La Calabaza del Diablo, 2005)