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SANTIVÁÑEZ Y MEDO
HABLAN LOS EGÚRENES

Róger Santiváñez y Maurizio Medo son dos poetas peruanos que vienen adquiriendo un reconocimiento internacional. Estos viejos compañeros de ruta recientemente compartieron el Premio de Poesía "José María Eguren 2005" (cuya primera versión fue conquistada por Carlos Germán Belli) letras.s5 ofrece una entrevista inédita que Medo realizara a Santiváñez junto a una serie de reflexiones que Medo hace sobre la Nueva poesía Latinoamericana en diálogo con Ignacio Infantas Moscoso, joven poeta peruano.

 

RÓGER SANTIVÁÑEZ
Un poeta andesground

 

- Una sector de la crítica peruana sostiene que el Movimiento Poético Kloaka es el último de relevancia en nuestra poesía. Róger, siendo tú uno de sus fundadores, a la luz de los años, ¿cómo evalúas hoy esta experiencia?
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El Movimiento Kloaka fue fundado por quien redacta este documento y Mariela Dreyfus en setiembre de 1982. Decidimos pasarle la voz a Guillermo Gutiérrez Lyma y a Edián Novoa, por considerarlos aptos para el mensaje de ruptura total que pretendíamos lanzar en contra de la pacata Lima. Inmediatamente después se adhirieron José Alberto Velarde y Domingo de Ramos. Finalmente Mary Soto y Julio Heredia. También fue de la partida el pintor Enrique Polanco, el músico Piero Bustos y Delpueblo. En un momento fueron aliados principales los poetas José A. Mazzotti y Dalmacia Ruiz Rosas.

- ¿Cuál fue la ideología de Kloaka, bajo qué principios sustentaba su existencia?
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Su ideología podría ser tipificada como anarquista y rock, con bases fuertemente populares y su ars poetica la búsqueda de un nuevo sonido tramado desde el habla cotidiana de las esquinas de la gran ciudad.

- Desde lo estrictamente personal ¿qué significó para ti este movimiento, qué vivencias rescatas, Róger?
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Fue el principio de mi viaje hacia el fondo del pueblo peruano, allí donde encontraría tiempo después esa lengua peruana con la que he compuesto mis últimos libros. Claro que el viaje casi me cuesta la vida, pero lo hice a plena conciencia de que era la única forma de hallar mi propia voz. Contribuyó a esto -por supuesto- el hecho de que yo viviera en una de las zonas más antiguas y populosas de Lima: el así llamado rico Rímac. Yo provenía de una acomodada familia de la clase media en el norte del Perú (Piura) con una sólida formación jesuita y luego académico-marxista en la Universidad de San Marcos a fines de los 70's, pero decidí -según los versos de Rodolfo Hinostroza realizar una sumersión prolongada en las formas / para emerger purificado. Podría decir tambien con Enrique Verástegui: Durante mil o dos mil años / yo habité los mecanismos de la locura. O para ser más clásicos fue una larga temporada en el infierno de la que finalmente salí eyectado hacia los Estados Unidos. Volviendo a la experiencia colectiva del MK, pienso que su aparición fue un producto neto de la descomposición de la sociedad peruana al arribar a la década de 1980. Tras la decapitación del proyecto reformista de Velasco Alvarado por la dictadura militar de Morales Bermúdez (1975) y el fracaso de la Izquierda Unida en tanto alternativa de poder, así como el surgimiento de Sendero Luminoso, el neoliberalismo asesino de Belaúnde Terry y el narcotráfico imperando en todas las esferas de la vida nacional (todo circa 1980) nos pusieron en la picota de una nueva sensibilidad a los poetas que teníamos 20 o 25 años en aquel instante de lucidez que nos perteneció y que tenía que estallar.

- ¿Y por qué "kloaka?" Es un nombre que, inclusive a los más jóvenes pareciera sorprender.
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El Perú vive una situación kloaka -afirmábamos- y en ese sentido éramos underground o mejor andesground heredando todas las vanguardias que en el mundo han sido, pero con su sello indio reivindicado en el fonema K en tanto matriz étnica del idioma kechua. Han pasado más de 20 años desde los días kloakensis, pero la sombra de su fulgor todavía inquieta a ciertas almas en el Perú y la calidad de la obra realizada por sus ex-miembros o simpatizantes es algo que -hoy por hoy- nadie puede negar.

- Leyendo tu obra poética, que inicias a fines de los setenta, distingo tres momentos fundamentales, el primero con la edición de "Homenaje para iniciados" (1984), consideraría un segundo momento, crucial para tu escritura, con "Symbol" (1992) y finalmente este que se vive con la publicación de "Eucaristía" (2004) No sé cuál sea tu perspectiva al respecto.
- El espíritu que animó la poética del MK, es el quid fundamental para entender mi evolución desde Homenaje para Iniciados -1984- (como tu señalas) hasta Eucaristía (2004). Creo sinceramente que con Homenaje para iniciados encontré una primera voz mía y acepté la condición órfica de mi lenguaje presentando una variante -que podríamos llamar lírica ondulante- al Conversacionalismo imperante y que me vio nacer. En éste libro mi única preocupación fue la de escribir unos lindos poemas. Después de esto, es que comienzo a experimentar hacia la búsqueda de un nuevo tono en poesía. Hice varios ensayos (varios libros) durante toda la segunda mitad de la década del 80 tratando de encontrar -desde abajo- la voz más verdadera que pudiere salir desde el fondo de mí mismo. Y trabajaba extremando el coloquialismo y las asociaciones libres más insospechadas de la conciencia. En el principio del verano de 1990 -una de esas noches exhaustas- llegué al tono de Symbol y me gustó la ilación que iba logrando entre poema y poema teniendo en cuenta que por primera vez yo planeaba un libro como unidad orgánica y no como una suma de poemas aislados. Fue un proceso simultáneo en el que estuve los tres meses de aquel verano creador, prácticamente escuchando cada verso como si en verdad alguien me los estuviera dictando. Fue una experiencia alucinante. Y el resultado de varios años de intenso trabajo y búsqueda. Esto sí es mío -me dije- y no se parece a nada anterior. Entonces decidí publicar el Symbol. No mucho después -en una semana de mayo de 1992- compuse Cor Cordium habitado por un espíritu similar. Puesto ya en ese camino es que enrumbo hacia Eucaristía extraído de un enorme magma poético escrito entre 1996-97-98 al que le di su versión definitiva ya viviendo en Estados Unidos en 2003.

- Eucaristía es un libro que sorprende, cuyas claves parecieran abarcar diversos niveles, desde lo más profano hasta lo más sublime, casi sagrado. ¿Cómo definir esta poética?
- Yo diría que se trata de una onda visionaria, enraízada a lo erótico, lo místico y lo histórico, cuando no a la propia poesía en sí misma. Y el lenguaje definitivamente ya sale de los marcos del Conversacionalismo. Pero no olvidemos que esto empieza con una investigación radical en un extremo del habla y la coloquialidad. Claro que lo bonito es que uno así -metido en poesía hasta el tuétano- puede arribar a unas nuevas planicies de expresión.

- Percibo un camino ascensional desde Homenaje para Iniciados hasta Eucaristía, donde, me parece, se expresara un sentir religioso heterodoxo basado en las formas simbólicas.
Evidentemente -desde el título- hay una base religiosa, pero como tú bien dices, el sentir religioso es heterodoxo y se expresa simbólicamente. Ahora, sus símbolos están un poco herméticamente ensamblados, sus claves están cifradas en la zona del inconsciente. Esto es lo que trabajé en Eucaristía ya que en los días (y noches) en que lo compuse yo vivía una experiencia límite -con una mujer- y grandes trozos de la vida interior y el imaginario concurrían en aquellas sensaciones como asociaciones fugaces de un lenguaje que pugnaba por encontrar su propio camino entre los dos. El sexo como adoración divina por ejemplo, la conciencia política o histórica como desgarramiento y la utopía del corazón humano deshaciéndose y reconstituyéndose a cada instante en la materia fónica del lenguaje. Realmente una experiencia agotadora que -podríamos decir lúdicamente- se corresponde con la noticia reciente de que prácticamente el libro se ha agotado.

- Recuerdo un poema de Enrique Sánchez Hernani, si no me equivoco publicado en 1978, cuya dedicatoria reza: "A Róger Santiváñez, el último poeta beat". ¿Cuánto queda de ese poeta beat en Róger Santiváñez, lo percibes próximo o, por el contrario como un ser distante o, por qué no, ajeno?
- Al contrario. Queda bastante. Quiero decir, soy la misma persona que -junto a Sánchez Hernani- admiraba a los beats por aquellos años. Y hace poco Ferlinghetti -uno de los pocos que quedan- me envió su último libro dedicado. Claro, yo era una especie de beat en el Perú. Pero uno va cambiando, o sea, por el camino de los beats es que yo llegué a ser un outcast durante una buena temporada en Lima, pero eso tenía que terminar, ya que para poder seguir escribiendo -como era mi deseo- tenía que vivir y no autodestruirme como lo estaba haciendo. En ese instante decidí viajar a los Estados Unidos para estudiar un Ph. D. en Literatura Latinoamericana y empezar una vida nueva. Encontré a Kathy, la linda mujer -siempre una mujer- que me ayudó a salvarme.

- Ultimadamente he leído con pasmo aseveraciones, las que coinciden en señalar que en los últimos treinta años no existe nada nuevo, en la poesía peruana, ¿cuál es tu percepción de esta declaratoria, falta de conciencia de nuestra tradición o afirmación personal de poetas que recién emprenden el magisterio?
- Si he sabido acerca de aquellas afirmaciones respecto a que en los últimos 20 o 30 años no hay nada nuevo en la poesía peruana. A mí eso francamente me parece absurdo y sólo lo entiendo como parte de la estrategia de los novísimos para autoafirmarse, a lo cual tienen derecho. Pero a lo que no tienen derecho es a negar la existencia de un singular corpus que viene -por hacer un rápido tramado- desde Hinostroza-Verástegui-Montalbetti hasta la poesía de la generación del 80.

- Como observador, aún estando fuera, me consta, eres uno de los autores más preocupados por apoyar a los jóvenes, ¿hacia dónde se dirige la poesía peruana?¿Vivimos tiempos de consagración de lo diverso o de un tránsito a lo nuevo?
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Podría ser cierto que la consagración de lo diverso -como afirma LF Chueca- sea ese preámbulo de lo nuevo -Zurita dixit-. Personalmente opino que -justamente- con la poesía Zurita a principios de los 80 surgió un nuevo sonido en el ámbito latinoamericano, que se plasma -según mi criterio- en lo que se viene llamando el neobarroco / neobarroso de nuestros días, que es donde algunos amigos como Reynaldo Jiménez o Eduardo Espina quisieran ubicar la Eucaristía.

- Tú quehacer poético no se restringe a la creación, recuerdo que inclusive fuimos colegas en el periodismo cultural donde destacabas como crítico y cronista. ¿No has contemplado la posibilidad de reunir tus textos críticos en un volumen?
- En algún momento publicaré todo lo que he escrito en el campo de la crítica. Pero yo no soy crítico. Soy un poeta que estudia la poesía y/o la literatura. Para ser pretencioso te diría que a la manera de Octavio Paz. Pero claro, es sólo una pretensión -o mejor: un deseo- casi un homenaje al gran mexicano del siglo XX.

 



MAURIZIO MEDO

¿Quién hace tanta bulla?

Por Ignacio Infantas Moscoso


- ¿Cuál es tu visión de la poesía que se viene escribiendo en nuestro continente?
- Se me viene al recuerdo un verso de Vallejo, y no precisamente por ser peruano: Quién hace tanta bulla y ni deja / testar las islas que van quedando. Verdaderamente hay mucha, muchísima bulla. De un lado se insiste con el retintín de la asimilación del legado vanguardista - triquiñuela que permite al crítico desconocer lo que se escribe en el presente -. De otro lado en el desbordamiento de este presente que se desarrolla babélicamente dentro de una acracia. Es decir sin un canon que legitime u organice su multiplicidad expresiva. Y finalmente por el que apuesta la industria periodística y mediática que ha transformado las pautas de su producción, inclusive degenerándolas. Un ejemplo de ello está en el fenómeno que denomino como "blog.lalización", en el que hasta las personas menos calificadas fungen de opinólogos literarios amparándose en el anonimato. ¿Quién hace tanta bulla y ni deja/ Testar las islas que van quedando? Es todo un tema. Pero debemos de ser claros en algo: en la diferenciación entre la poesía latinoamericana que se genera con la de la pauperización de la crítica sobre la misma, la que asoma cada vez más parasitaria. Me explico, mientras los jóvenes mexicanos descubren la real magnitud de Deniz o Gorostiza los otros, desde el poder, le encienden cirios a Paz y Pacheco. Mientras los jóvenes chilenos se encuentran con Rodrigo Lira, Raúl Zurita o Diego Maquieira los de la "machinaria" prefieren escribir acerca de los souvenirs de Neruda. En el Perú es otro el baile. Mientras autores (lejanos a la senilidad) producen nuevas obras, están los casos recientes de Hinostroza y Cisneros, se prefiere adoptar la política efebista apuntando a lo que insinúan poéticas en cierne. Es decir la de autores con un solo libro. Ahora, volviendo a la crítica, hay excepciones. Felizmente en México está el joven Jorge Solís Arenaza, felizmente en Chile está Arnaldo Enrique Donoso, felizmente está el poli-escritor Rafael Courtosie en Uruguay, felizmente en el Perú está José Antonio Mazzotti (quien aparte es uno de los poetas más notables en las últimas promociones)


- ¿Qué es lo nuevo en la poesía latinoamericana?¿Es aplicable el término?
- La poesía latinoamericana, a la que habría que desadjetivar de "nueva" y pensar en sólo en ella como la "buena", pese al apoltronamiento de una crítica empecinada en referirse a ella como producto de crisis, como portadora- cual VIH- de "problemas de lenguaje" camina a tientas entre la salvación institucional y la subversión marginal. El peligro que arrecia sobre ella es la del show mediático. Creo que ya es tarde para interrogarse qué es la poesía, de la misma manera que la pregunta por lo bello se agotó para dar paso a las inquietudes sobre la evaporación del sentido histórico; la desublimación de la memoria creadora, etc. Murió ese poeta empecinado en dejar un rastro sobre su patria. Para mí este es un momento crucial para la poesía latinoamericana, pese a su desbordamiento- sobre el que me he referido en los diálogos con Eduardo Milán. Poetas como Paula Ilabaca, Gladys Gonzáles, Virginia Lucas, Victoria Guerrero han democratizado el coto tradicionalmente masculino. Recuperaron la rúbrica de la mujer en la poesía de nuestro continente luego de una transición en donde primó el espíritu gremial al individual. Hay un renacimiento desde otras márgenes.

- Hasta los años 70 el coloquialismo derivado de los discursos de Cisneros e Hinostroza constituía un centro, una capital retórica.
- Así es. Todavía podíamos ver lo que denominas como "capitales retóricas". Lo que se observa hoy es sus ruinas. En cuanto al "modo británico", practicado desde la hiperurbanización no constituye más un centro poético - aunque hay excepciones como la de Germán Carrasco quien absorbe de toda esa experiencia para construir "ciudades" donde antes hubo aldeas. Insisto, ya no existe ninguno. La poesía latinoamericana se desarrolla en su máxime esplendor en la margen y en la margen de la margen. Lo he dicho antes, la atomización discursiva, el desbordamiento hace que hoy la parte sea el todo, casi desde una perspectiva fractal, como lo hablábamos con Cortuossie. La poesía de Carrasco diez años atrás, y con otro tono, hubiera podido constituirse en la canónica, hoy asoma como insular. Es uno de los pocos habitantes de la urbe que "visita" Rodrigo Flores para demolerla con una poesía perturbadora, en donde creo ningún lector podría cerrar la última página quedando ileso, sin cuestionarse. Otro caso es el de Héctor Hernández. No creo que la propuesta de Hernández se funde desde la urbe, más bien desde el linde de la misma, lo que le permite una mirada cuya lucidez es difícil de encontrar. Hernández es la antípoda de Carrasco. HH rompe con localismos. Su concepto de la Manicomia con aquel riíto llamado Pacífico replantea todo un concepto de identidad cultural, de concepto territorial. Su libro "Putamadre" es una obra eminentemente política. Ojo, estoy hablando de autores que se me vienen a la mente, no pretendo hacer una "selección parcial".

- ¿Las características que señala en los poetas que cita podrían constituir un "factor común", insinúan una ideología generacional?

- No creo que en la poesía puedan establecerse factores comunes y ninguna otra clase de operaciones matemáticas. Yo me he referido arbitrariamente a las obras de algunos autores. Desde el momento en que son poetas cuyas obras desafinan en la partitura canónica lo que tienen de común puede estar en sus distorsiones- que no necesariamente implican rupturas- resultando muchas de ellas opuestas entre sí. Ahí tienes el caso Carrasco - Hernández. ¿Tú crees que desde la poesía, que no representa a nadie ni a nada, ni siquiera al autor, puede insinuarse una ideología generacional? Toda muestra de poesía - me parece que las muestras son más eficaces que las antologías - son un termómetro de lo que se viene gestando en las comunidades del lenguaje. ¿ El que un poeta esté en una muestra o no significa que está próximo al éxito? No lo creo. Hablar del "éxito" de un poeta, como por ejemplo se habla de Watanabe en España, me parece un absurdo. ¿ Qué hace que un poeta sea "exitoso?" El único "éxito" al que puede aspirar alguien en poesía es sobrevivir (y no en los términos de la PEA) en el oficio. ¿Vallejo fue exitoso? ¿Juan Luis Martínez lo fue?¿Podemos hablar del "éxito" de Perlongher? ¿Qué es un "poeta exitoso"?

- Insistes mucho en el uso de la palabra "muestra" en lugar de "antología" ¿Por qué?¿Se trata de un eufemismo?
- Agradezco mucho esta pregunta. Cuándo con Raúl Zurita emprendimos la experiencia de compilación poética La letra en que nació la pena optamos por llamarla "muestra" ¿Qué diferencia a una "muestra" de una "antología?" Una muestra es una señal, indicio, demostración o prueba de algo. Se trata de una parte extraída de un conjunto de expresiones que permiten considerarla como representativa. La "antología" (del gr. anthos, flor, y legein, escoger) más que ser esa demostración o prueba se trata de una colección de textos escogidos, tiene un valor agregado. Ahora, con esto no se trata que existan "antologadores" y otros, "mostradores" (como alguien insinuó por ahí con deleznable ironía) Creo que la diferencia sustantiva estaría entre especialistas - los primeros - y lectores - los segundos. Cuando el poeta Róger Santiváñez hizo la compilación de Destellos Digitales en el Hostos Review de Nueva York no estaba haciendo una antología, era una muestra, ¿nos entendemos?

- Si hiciéramos una muestra de la poesía que se escribe actualmente, ¿cómo circunscribirla en la tradición poética latinoamericana?
- Depende que entendamos por tradición poética latinoamericana. ¿Cómo es aquella en la que están tanto Héctor Hernández como Enzia Verduchi, Rodrigo Flores como Valerie Mejer, Willy Gómez como Raúl Mendizábal? ¿No se constituiría en una nueva mirada a una tradición, la latinoamericana, que fue vista con la dictadura del localismo? Creo yo que para hablar de una tradición poética latinoamericana es imprescindible estar conscientes de que actualmente hay una revisión de ella desde la periferia, insisto en ello. Muertas las capitales retóricas ¿qué es lo que prevalece? Hay una nueva manera de criticar a la realidad, una de las mentiras más feas, de situarse en ella, lo que no implica nuevas poéticas. Creo que esto que denominamos tradición poética latinoamericana hasta hace 20 años se circunscribía a una nómina de autores bastante restringida. Es desde la comunidad de lenguajes, hablas y alocuciones donde actualmente se redescubre a Gerardo Deniz, a Rosario Castellano, a Isabel Freire, a Carlos Germán Belli, a Leonidas Lamborghini. Estos rescates, sin duda, repercuten en lo que se escribe. Recordemos que tradición es fundamentalmente transmisión. Mientras más se enriquezca, su asimilación generará nuevas interpretaciones, como ocurrió con los poetas peruanos que aparecieron en los años 80. Una interpretación no tiene por qué asumirse como una manifestación de "onda retro" o de "reciclaje" discursivo, tal como lo entendió la crítica peruana en su momento. Te decía antes, no hay nada nuevo. Definitivamente la palabra "invención" o "nueva", al menos en poesía, es una canallada conceptual. Borges no exageraba al afirmar que todas las generaciones escriben la misma metáfora utilizando otras palabras. Creo que Dante, creo que los poetas del Siglo de Oro español ya lo dijeron todo. Lo que hacen, hacemos, es recrear, desplazar el lenguaje hacia otras parcelas, hacia nuevos territorios. Esa es la "nueva" poesía latinoamericana.

- ¿Y en cuánto a la poesía peruana? Recientemente Pedro Granados se refirió elogiosamente a las obras de Víctor Coral, Xavier Echarri, Jorge Frisancho, Willy Gómez, Montserrat Álvarez y Lorenzo Helguero, ¿qué opinión te merecen?
- No soy quien para juzgar. Leí el artículo, sí. En lo personal me siento muy próximo a Frisancho, un viejo y buen amigo, cuyo último libro Desequilibrios me parece notable. La obra de Gómez viene creciendo ofreciéndonos variantes significativas, desde Etérea hasta La breve eternidad de Raymundo Nóvak. Lorenzo Helguero igual, admiro su versatilidad y los desplazamientos que opera con el lenguaje sea en Sapiente Lengua, Boletos o recientemente en Poeta en Washington DC.. Echarri y Álvarez escribieron dos libros importantísimos para la poesía peruana como Las Quebradas Experiencias y Zona Dark. No he leído a Coral, quien solamente escribió una plaquette recientemente reimpresa. Me interesan más los autores con obra como Luis Fernando Chueca, Miguel Ildefonso, Alberto Valdivia o Victoria Guerrero.

 
 

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Maurizio Medo: ¿Quién hace tanta bulla?.
Por Ignacio Infantas Moscoso.