Maurizio
Medo
EL
PAÍS IMAGINARIO SERÁ NÓMADE
Entrevista
de Ana Silvia Padilla, Guatemala.
-
¿Maurizio, por qué "país imaginario"?
- La
colección apareció con este nombre desde la segunda edición
del libro Manicomio. Pero, hace unos meses, al editar un ensayo sobre poesía
latinoamericana, En un país imaginario, se llamó, fue cuando
el nombre, lo creo así, nos eligió. En este título también
hay un homenaje implícito a
Nicanor
Parra. Ojalá que como en el poema "El hombre imaginario" en este
encuentro, la poesía, ese placer imaginario, vuelva a palpitar en "el
corazón del hombre imaginario". Ese que somos todos.
-
¿ Qué los llevó a plantearse como ámbito "lo
latinoamericano" y no únicamente lo peruano?
- Creo
que la poesía en Latinoamérica, y aquí tienen mucho que ver
tanto los encuentros de poesía joven - fundamentalmente el de los amigos
de Poquita fe, fundamentalmente el de los amigos del Estoy Afuera,
como también los esfuerzos de Cristián De Napoli con Salida al
mar y los de Álvaro Lasso con Novísima Verba- como otros,
de algunas editoriales independientes, por sacar a la luz proyectos de autores
por la valía de sus escrituras (más que por "representativos"
de un país o de una generación), han ido trascendiendo ideas como
las de "literatura nacional" o "generación metaliteraria"
para articular, más bien, pequeñas colectividades. "Pandillas",
las llamaría Pablo Paredes; "redes", Alan Mills; "nodos",
Ramón Peralta. La existencia de estas "colleras", ahora soy yo
quien añade otra forma de llamarlas, en peruano, da cuenta de un revival
en la tradición de la ruptura y, al mismo tiempo, de una nueva ruptura.
Una que se da fuera de la antigua relación con el canon, desde un no-lugar
(Milán dixit) Si pensamos en este ámbito, ¿latinoamericano?,
es para que estas pandillas, redes - aunque Mills debió decir maras-, nodos
y colleras puedan contar con un espacio particular para seguir escribiendo. Se
trata de sumar esfuerzos. Personalmente, en un futuro, por qué no, otra
versión de este festival, estoy pensando en voz alta, podría surgir
de un esfuerzo conjunto de Zignos con EBL (se me ocurre un nombre); con Invisibles
(se me ocurre otro); con Mantra (otro más). Ahora, no sé si sea
correcta la idea de un "ámbito latinoamericano". Por ahora diría
que su ámbito rodea algunas comunidades del centro y el sur de América.
Para hablar de lo latinoamericano deberíamos de denominar como "latinos"
a los negros de Cuba o de Brasil (lo decía ya Cabrera Infante) e incluir
también al portugués y al francés.
-
¿Cuál fue el criterio de selección para elegir a los autores
de esta colección?
- Te lo respondía un poco entre
líneas. Básicamente sus propuestas. Libros como Litane, de
Tarrab; Síncopes, de Mills; Demonia Factory, de Carrión;
Segundamano de Héctor Hernández Montesinos, por citar algunos,
se encuentran en una apuesta. En ellos se resuelve, si es que cabe este término,
el diálogo de sus tradiciones con las vanguardias. La poesía de
estos autores no queda en el decir (que es el gran equívoco), está
más allá. Plantea alternativas y soluciones con el lenguaje para
descontaminar la crisis que había en él cuando emprendieron su oficio.
¿Descubrieron la pólvora para romper con la apoesis y chatura en
la que caía el "formato" coloquialista? No, ya habían
antecedentes. Ahí tienes el espléndido Medusario recopilado
por Roberto Echavarren, y otras obras como las de Zurita, Maquieira, Marosa de
Giorgio, Kózer, Milán o López Degregori.
-
Alva señalaba que "País Imaginario" nace, tanto como colección
y como festival, impulsado por el mismo espíritu integracionista del resto
en una apuesta por los escritores de esta generación...
- Vayamos
por partes. No creo que sea el "mismo espíritu integracionista".
¿Por qué? Los encuentros han tenido un lugar el cual desde arranque
ya se proyecta como sede: Buenos Aires, Santiago, D.F. Si bien este primer encuentro
lo celebramos en Lima, de ninguna manera pensamos que Lima se vaya a constituir
en la sede de un encuentro anual, o bienal. La idea es que, como la poesía
sea itinerante y nómade. En cuanto a aquello de "escritores de esta
generación", personalmente lo recibo como un elogio. ¡Favor
que me hace¡. A mí y a otros autores que saldrán a futuro,
pues la futura selección es una tarea que me delegó Harold. Por
ahora dejo aún en reserva sus nombres.
-
¿Los autores seleccionados podrían ser considerados como "neobarrosos?"
-
¿Si uno lee detenidamente Litane de Alejandro Tarrab
encuentra ahí eso "neobarroso" como el gesto predominante?. No
lo creo. ¿ En Hernández Montesinos, sí?. Sus obras están
más allá. Son otros espacios. ¿Fundacionales? No, no me trago
ese cuento, y sé que ellos tampoco. Tal vez agonales. Lo mismo podría
decir de Carrión, de Mills o de Barrios. Me parece que lo "neobarroso"
crea en algunos una especie de conflicto nominal y, en otros hace que se pretenda
descifrar el palimpsesto "poesía latinoamericana" a través
de la absurda dualidad: coloquial vs. neobarroso. Los autores seleccionados, y
esto fue algo que hicimos de manera conjunta Alva y quien te habla, tienen el
mérito, si es que en realidad fuera un mérito, de abrir nuevos espacios,
nuevos discursos y nuevas indagaciones entre los lenguajes de este "país
imaginario".
- ¿ No te parece demasiado
ambicioso presentar la colección en el marco de un festival?
- Personalmente
prefiero el término "encuentro", mi inconsciente asocia aún
la palabra "festival" con los de San Remo. ¿Es ambicioso reunir
a poetas de cinco países hermanos? Sí, lo es, y no. Y digo no, pues
aquí hay un esfuerzo mancomunado: organizadores y escritores. El apoyo
que tiene Zignos, al menos el que tuvo en esta ocasión, es casi nulo. ¡Salve,
Alva!. Puedo mencionar solamente a dos centros de estudios universitarios, amén
de la gestión de Rafael García Godos y la generosidad de algunos
amigos, promotores culturales todos ellos. Este no es un encuentro de la corporación
Alva&Medo (sería espantosa la sola idea de una corporación).
Sí la de dos lectores que median esfuerzos para organizar algo que, al
realizarse, dejará de ser un sueño de entrecasa para formar parte
de la realidad de los poetas y de las personas que asistan. No hay público,
decía citando a Gambarotta, pero sí hay oyentes. Y, por qué
no, si este encuentro posibilita una comunión entre ellos y los creadores,
la ambición vale la pena. Y más cuando la ambición tiene
una proyección. Creo que la meta, y lo digo en voz alta, es que en Guatemala,
en Ecuador, en Chile, en Uruguay, etc., este país imaginario crezca, que
se articule una movida que establezca una serie de lineamientos ideológicos,
estéticos y críticos. A mí me hace mucha ilusión pensar
en Santiago y Montevideo como las próximas sedes.