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Poemas del libro negación (2007)

Alfonso Sánchez

 

quizá no todo placer sea alivio

el miedo va asociado al dolor
y el dolor nos infunde miedo
para qué mirar dentro de la zanja
de autopista de infinitas capitales
en los subterráneos
suturas cicatrices que dejan
ex profeso sus hilos y andamiajes al descubierto
que de tanto no comer se nos seca la razón
de paso la moral la culpa
que padecemos de un misticismo
a rato comedia del ingenuo
enumero mis ingenuas deudas
juan herrera y el descrédito de la redención
cori y mi vanidad de showman zooropa
damsi y mi aversión a intercambiar
ropa con cualquiera
o a vendar las estatuas
con nicolás y germán perdí la fe
en los marxistoides artificios lingüísticos
con jaime lo circunspecto de las veladuras
cuando perdí mis escritos de 30 años pedí la bala
me sentenciaron a seguir escribiendo
a negarme

 

primera negación matar a mi madre
segunda negación cambiarme el nombre
tercera negación pagar mis deudas

en la entrada de la veinte de peñalolén
está pollock derramando sobre sus cuadros
la sangre de una gallina degollada
en la veinte de peña está teseo
y también están los humores que la falopa deja entrever
así como la 10 la cinco es la división de la muerte
la veinte
la cinco se inicia con una hechiza de dos cartuchos
que que te veni a pone la fianza
te epero yo holo yo holo al toque
-pollock y teseo se reconocenla
mujer que quiero no reconoce el rostro del minotauro
entra por mi puerta trasera y se desnuda frente al espejo
y entre los dientes canta
-son aquellos cuarentones que te tocan los pezones,
te dicen no me llores, esto no da másen
el hotel español de avenida de mayo
el cable muestra frases intercaladas
los recuerdos de peña
estarán matando a alguien por 500 de mandanga
por ese segundo de omnipotencia
suficiente como para correr los riesgos
en la división de la muerte en la veinte las líneas
y los codos de cobre la llevan
no los neomarxista ni la socialdemocracia
cada frase de la veinte es una línea de polvo
un paso peatonal en trazos densos como semen
reflectantes como mandanga
de la veinte seguro chomski no sale ileso

 

nuevo canto L del kalevala
la doncella marjatta es fecundada por una baya yo la
fecundo en plena vía pública la fecundo con las líneas
del paso cebra atestado de almas del paseo ahumada
el niño ve la primera luz en el bosque pero desaparece
enseguida siendo encontrado en un pantano el niño se observa
en el espejo cóncavo y descubre mi cara väinämöinen condena
a muerte al bastardo (...) el hijo habla y se rebela contra la
sentencia de väinämöinen es bautizado rey de carelia aunque
su reinado es tan ficticio como la dicha que provoca el beso
en donde termina el mentón y empieza la oreja dado por la
lluvia del sur de chile väinämöinen se retira en una barca de
cobre prediciendo que necesitarán de él para crear un nuevo
sampo para hacer un nuevo sol y para tocar una nueva música
que no sea ni the mahavishnu orchestra ni luciano berio

san pedro abre los pasos
el desierto nos deja palpar los granos para que la sal se haga
densa se mezcle con amoniaco.
la plata que queda en las cabezas ennegrece. está el portal.
las llaves en la cerradura. san pedro de la paz-de atacama-del
vaticano. plaza y desierto. códigos encontrados con sangre.
sangre corriendo por veredas.
sendero de morbo gótico. camino posmo materia tras materia.
y nos volvemos hombres semáforos de azul cobalto y acero
inoxidable. luces de carreteras que parecen entradas a infiernos,
por supuesto que el rojo sería burdo, mejor está el azul
de los neones que brilla en los ojos de san pedro.

 

siempre me busca la muerte
la presiento cuando está cerca percibo cómo su hálito se escurre
por las esclusas bajas y junto a las aguas se desborda y
recorre más allá de los lechos de los cursos. cuando miré los
ojos muertos de mi abuelo vi lo que sólo volví a ver en los de
indra. al perder un hijo se invoca al ángel de la muerte y el
amado dios le da esta plaga de langostas. está infesta.
la observo en los ojos de mi abuelo en la frente cianótica
de mi tío en el beso que di a mi abuelo y a mi tío en pleno
trance oscuro. he vuelto a verlos en cada sueño. sé que veré
a su hijo en algún sueño lo presiento. lo sé.
en aquella noche que transmitía su dolor sentí cada centímetro
de las agujas y cánulas recorrer su piel, menos y más
que blanca, aciaga de venas donde posarse. podré entender
la muerte de la madre al morirse el hijo ya ni indra ni el hijo
habitan en el cuerpo de la madre. ya la madre no es madre
y el hijo no es hijo, sólo el desierto podría recibirlos con su
dolor, calcinando sus vestigios.

 

qué-darnos
en mi espalda recorrer la gota mas fría, como el oxígeno penetra
mis poros como la dicha que provoca el beso en donde
termina el mentón y empieza la oreja dado por la lluvia del
sur de chile, me va reconciliando con sus manos y con su
cuerpo menos que delgado y con las infinitas enredaderas
que son sus piernas. he abierto el círculo.
será que algo tendremos que darnos- me dices y te respondo
con silencio, ebrio de madrugadas, pero si nos entregamos
todos, fuimos paisaje desnudo en plena selva valdiviana.
esta profundidad nos extinguió bajo los alerces y los hualles
y repites -será que algo tendremos que darnos- te invito a mirar
desde las islas sumergidas en verde y verás dos cuerpos de
líquenes y musgo.

 

Aforismos

 

he conocido acantilados memorables

 

*

 

desde que tengo una hija
ya no soy un ser único

 

*

 

es una extraña similitud la
que me une a los metales nobles
creo que es la búsqueda de honestidad

 

*

 

el teléfono y todos sus derivados se hicieron
alevosamente para desconocernos

 

*

 

los ojos que me rodean tienen el brillo
que nos llega de los soles extintos

 

*

 

café-chocolate
debiese ser la manera de estar siempre
lo único que mantiene mi sensualidad
en estado de apacible plenitud

 

*

 

mi hija entrega el hilo en el portal
no sé si bastará en el tiempo para superar
este afán de cortarlo en pleno laberinto

 

*

 

creo que el acantilado más bello
debe estar en lisboa

 

* * *

 

negación, el viaje de alfonso sánchez-martínez escrito por jano sanmar.

Nicolas Miquea Cañas
San Joaquín, verano del 2007.


El poema que abre el libro de Jano Sanmar parte con un texto (entre paréntesis) titulado no-sino, que dice:

“ver el cáliz casi vacío
cambiar el marco
no doblegar la puerta
borrar el cielo
la caída del pájaro de su nido”

Esto lo podemos leer como una enunciación del poeta en que inaugura su libro diciéndonos la negación es mi sino -¿que la negación es su destino es lo que nos está confesando?-. O, tal vez, más prosaicamente, este texto lo podríamos actualizar, con nuestra lectura, prescindiendo engañosamente de la trascendencia, y remitiéndonos sólo a la conjunción coordinante adversativa sino. Que sólo estaría cumpliendo la función gramatical de negar el primer elemento y afirmar el segundo. Cosa no menor en un poema que lleva en sí la responsabilidad de señalar y determinar las márgenes a través de las cuales se desplazará la voz que marcará las estancias, en la letra escrita, del sujeto lírico de este libro.

No se trata acá de fijar las convenciones propias del género y teorizar sobre poesía, sino de dar cuenta de la historia de un libro y su autor, de su yo poético, que parte, ya desde su título, negándose pero, a la vez, negando esta negación. Pero no anulándola, sino afirmándola en el sentido terapéutico de que uno siempre debe recordar que es capaz de olvidar, Alfonso. Un verdadero juego de espejos significando la negación y el silencio, el cuerpo y su reflejo, asomándose a lo largo y ancho de todo el libro y arrastrando tras de sí tanto las interdicciones como los deseos reprimidos de renunciar a todo. Es a través de este juego de avances y retrocesos que vamos tomando noticia de la conciencia erosionada del sujeto del libro. Por eso que el hablante, según sus propias palabras y “retomando el rito de la tribu”, reniega de volver a nacer al negar matar a su madre. Reniega de volver a ser el que ha sido al negar cambiarse de nombre. Reniega de saldar sus cuentas con el mundo al negar saldar sus deudas cotidianas. En su periplo por la marginalidad deviene en Pollock, por momentos, exorcizando el paisaje con la sangre de una gallina degollada. Es Teseo, también, lejos de cualquier vellocino de oro, embarcado en la micro línea 20, en medio de “los humores que la falopa deja entrever”, entre escopetas hechizas y esta división de la muerte, de la cual ni siquiera un reconocido ícono occidental por su consecuencia sociopolítica se puede salvar. Por eso escribe: “de la veinte seguro chomski no sale ileso”.

Conciencia lúcida entre fantasmas y sumido en los pantanos de las barriadas, lejos de las búsquedas e hitos fundacionales de un Gilgamesh, con las nostalgias íntimas del Kalevala y la degradada proyección de su epicismo, en la conciencia fracturada de nuestras ciudades por el abismo existente entre los actos y las palabras. Por la no pertenencia a tribu alguna y la fragmentación de la identidad reducida a harapos. O sea, es el poeta que como el Loco de uno de los arcanos mayores, no sabiendo si permanecer al borde del acantilado, parece estar esperando la presencia de una mano bienhechora o, bien, el arrebato necesario para decidirse a saltar al vacío y morir para nacer en algo nuevo. De allí su escritura cuando escribe:

“no pertenecer me lleva a gritar en los acantilados
a caminar en puntillas
para no despertar los recuerdos...”

Luego, como una lluvia de balas en una mexicana, se vienen los aforismos como último recurso para convocar y escupir la coherencia y la permanencia de sus valores y afectos en el tiempo. Estas declaraciones son el último aliento, los pedazos que quedan del cuerpo y conciencia del sujeto de esta poesía. Como todos los aforismos, a la vez que son un juego de palabras, son sentencias breves que resumen, en este caso, el des-conocimiento, el des-concierto del poeta que no logra definir ni conjurar, como quisiera (a través de su poesía), los demonios y males que le aquejan. De allí que en uno de ellos podamos leer:

“por qué todas mis certezas terminan siendo preguntas”

Se cierra el libro con una sección denominada alturas y profundidad, enmarcada dentro del verosímil de las crónicas o las cartas de los adelantados españoles que por primera vez miraban las montañas de los Andes y el desierto de Atacama. El paisaje que ellos contaron en sus relaciones de estas tierras oscilaban entre la transparencia de sus prejuicios y la opacidad de su asombro. Extrañamente en estos días, pero en otra forma, el poeta arrastra a estos espacios descontaminados todas las fracturas que probablemente se haya hecho al saltar al vacío y tomar la opción de una vida nueva. Una vez más prevalece la fugacidad inexorable de las cosas: una vez más no hay nada nuevo bajo el sol.

Yo, como su lector y amigo, sólo espero que un poeta como Alfonso Sánchez siga trastocando su vida en poesía y viceversa. Ella, como una de las expresiones más ricas y conmovedoras de la escritura de su generación, seguirá siendo para mí la señal de que respira y aún sigue en el camino. Y por eso estoy con su consecuencia estética e histórica cuando escribe:

“reinventarse es tan iluso como redimirse, sólo queda negarse”

* * *

Acerca del autor

jano sanmar es seudónimo de alfonso sánchez-martínez nacido en la ciudad de coronel en 1977. a los 16 años participa en el taller de literatura balmaceda 1215. universidad del bío-bío. concepción. dirigido por cristián warken y santiago elordi. a los 17 años participa en las revueltas literarias, agrupación espontánea de poetas jóvenes de la ciudad de concepción, época en la que fue coeditor del boletín revueltas literarias 1995. ediciones casa del andalién. concepción. ese mismo año publica farsas de un tiempo. ediciones casa del andalién. concepción. cursa algunos años de leyes tanto en dicha ciudad como en santiago. a los 21 años es becado en el taller de la fundación neruda y casi simultáneamente recibe la beca de creación de fondo nacional del libro y la lectura por el libro inédito laberinto o crónicas de prometeo. editor de ediciones simbiosis y coeditor de la revista de poesía der archipelagvs junto a nh miquea-cañas y leonidas
rubio. hasta la fecha se desempeña como editor independiente y ha colaborado con diversos escritores entre los cuales están floridor pérez, jaime quezada, cristian gómez, víctor vera. negación es su segundo libro publicado.

 

 

 

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negación.
poesía de jano sanmar