Contra las fáciles intervenciones en la poesía(1)
Amor y odio, crítica y respuesta, en la generación de la comida chatarra
Por Sebastián Knox
www.sebastianknox.blogspot.com
“Qué me estará pasando,
me estoy enamorando,
vivo pensando en él”
TAL VEZ ME ESTOY ENAMORANDO de Nicole
cover de Felipe Ruiz
Hoy somos parte de un proceso hist(é)orico. Tenemos palco en un momento en el que la literatura se fija sobre su eje y jala todo alrededor como una máquina de hacer algodón dulce (Rosado). Hoy somos testigos de cómo los niños símbolos de la poesía chilena se baten a duelo a punta de pellizcos, mordidas y besos. Hoy somos completamente Modernos.
la razón?
Cuando alguien anda con los minutos contados, o cuando ya se le han acabado los minutos, pues no tiene otra cosa que el pataleo, la rabieta o la chuchá. Y es que el efecto SuperTaldo (el ¡pico conchetumare! de la poesía) ha terminado por ser el leit motiv de esa generación (disculpen la palabra Generación) que nació de golpe. Y que aprendió a decir lo que sea para ganar la apuesta y salir al baile a fin de agradar a la temblorosa y pobre Madame del casorio...o ser, al menos, el maricón que toca el piano.
Es imposible a estas alturas desconocer que todo el grupo de poetas que habita en la nación del limbo, y que a pito de mostrar el pito se han ganado un espacio, son importantes. Es ridículo, y ciego, pasar de largo a los Novísimos, que han sido arte y parte de una década, claro. Pero si vamos a establecer, a fijar, a delimitar, a partir de cuatro o cinco nombres el rumbo o la satisfacción de toda una generación pues es que estamos padeciendo de un mal de aquellos. No podemos, sin temor a equivocarnos, confiar en que el que más grita es el que sabe más. Que el que mea más lejos no es el que la tiene más larga...perdonen la expresión...pero es que yo también quiero ser novísimo eh.
Y es que en poetas como Hernández, Ruiz, et alter, pues uno encuentra cierta disposición, cierto olor a algo interesante, que resulta conocido, cómodo, agradable al tacto, a primera vista entretenido, nada más. Hay en estos poetas algo similar a lo que se le encuentra a esos grupos de Rock que con una canción quedan en la retina para siempre y se les respeta...pero ojo, con una canción. Y luego, a la hora de comprar un disco pues te vas a la segura y sacas lo que te gusta. Que lo otro, lo queer, lo freak, lo bajas de internet. Al caso de estos poetas, digamos que son, todos juntos y no uno sólo, un compilado veraniego de mp3 con los hits de un mal verano.
No podemos, no debemos, hacer tanta alharaca y tanta tesis a pito de poéticas que ya pasaron de moda hace un minuto. Porque ya no estamos para muchachas Punk; ya pasamos de largo cuando nos ofrecen flores de papel lustre en palitos de ligustrina: ya no es novedoso eso.
en qué estamos entonces?
Hay muchos buenos poetas hoy. Vigentes, inteligentes. Hay de tanto de qué hablar y, sin embargo, nos gastamos los ojos viendo como estos poetas siameses (que te has fijado que siempre andan de a dos...como que van al baño) se pelean y se amigan en cada cumpleaños, y se comen la torta y salen pelando a la dueña de casa y alegan que estaba chica la piñata (CNCA). Hay muchos, o t r o s, que han sobrevivido al cambio de folio, digo de los noventa a los dos mil y pico, con enteras obras que se maduran silenciosamente. Pienso en un G. Carrasco (quizá el más aplicado de su promoción), un A. Zambra, un D. Bustos, M. Urriola, C. Gómez, J. Bello, V. H. Diaz, A. Andwanter. Y otros, los nuevos, que traen un viento interesante. Pensemos en poetas, para empezar a entender la bastedad de esta parada(2), como A. Valdebenito (seguro, sobrio), M. Saldaño, R. Arroyo, A. Florit, R. Hernández y en general todos aquellos que con pequeñas aproximaciones, serenas, nos dicen que no va la cosa por tirar piedras en la ventana, sino más bien con trabajar seria y sistemáticamente en un proyecto, sin que esto signifique citar a Deleuze hasta gastarlo o darnos las obras completas de Heidegger o Foucault en los epígrafes a pito de convencernos de serias horas de lectura. Que ya no estamos para pavadas! Si todos leemos, claro está, no es necesario enseñar las sábanas en la ventana!
y hasta cuando?
Aún cuando es re fácil convencer a quien sea de lo que sea hoy en día (cualquier discurso cumple para la nota, para pasar el ramo cualquier cosa es válida). Aún cuando cualquier cosa es poema. Aún cuando todo lo que sale de la boca de poetas bocones es posible, no tenemos razón de avalar y potenciar estéticas que aunque quedarán en el tiempo, es cierto, no tienen más vuelo que el guatazo. Las recordaremos, las guardaremos, claro, pero con sorna, como guardamos en el aparato mental obras como el primer disco de René de la Vega o el meadero de Duchamp, con “alegría” y hasta con pena. Pues libros como las prematuras y a sí mismo lapidarias obras completas de H H (sea lo que eso quiera que sea OH Dios) o los ensayos baladíes de los secuaces no son más que los últimos pataleos de una generación que se ahorcó hace rato. Son las últimos signos vitales de la poética que si bien se supo siempre con fecha de vencimiento (como calzoncillo o como montaña rusa los elásticos se vencen) aún no asume que el cuarto de hora ya pasó...y pasó en mala.
Dejemos entonces que terminen de ocupar los puestos que han ganado. Que justamente los han ganado! –digámoslo. Y que se saquen los ojos tranquilos, y que se muerdas las trompas, y que se apañen y que se rasquen y que se den por dónde puedan. Que ya ni es hora de leer nuevamente diarios de vida de pokemón como hace ocho años, ni es tiempo de seguir montando en cólera por lo que dicen los enfant terrible de la poesía, que ya, pasados en años, no son más que feas muecas de ellos mismos, e igual como futbolistas de Show Ball, no les queda otra cosa que exhibirse en grupos de a siete para que riamos de cómo, los que un día fueron grandes promesas, hoy son atractivos de circo pobre para las masas menos inteligentes de Chile.
¿A qué estremecerse ya con tanta histeria?
Keep going…
No es necesario tomar todo con tanta seriedad, que para eso ya tenemos mucho con leernos a nosotros mismos como dijera Lihn. A lo más un leve guiño, una mofa, con agrado, por favor, ante este tipo de situaciones.
Es imperdonable que se gasten espacios como este, Letras.s5, en dimes y diretes que no conducen a nada; que no llegan a ninguna parte. Entonces, como consuelo, digamos que es mejor dejar que los que se han de sacar los ojos con las garras pues que se los saquen y que los que sean capaces de hacer otra cosa pues que la hagan. Ya esta bueno ya! de tanta academia venida a menos y de tanta vieja llorona haciendo escuela.
Saque el lector sus propias conclusiones y el escritor sus propias palabras. No viva de releer y reeditar balazos al aire que no contribuyen sino a matar volutas de humo. Escriba mijito, que es lo que mejor sabe hacer, diría la mamá al hijo que casi la convence de que lo logra, y deje las andanzas ratonescas para los posmodernos que no tienen cómo justificar sus intentos doctorales.
Y si el lector, agudo lector, ha de pillarse un día atragantado con el rocío que bota la fumigación, pues no haga más que darse cuenta que lo están exterminando con balas de salva. Siga caminando y deje atrás tanta barbulla. Y si se traga un verso y se atora, si siente que le pica algo, si es que es alérgico al Tanax o al jabón Popeye, pues no haga más que seguir el consejo del buen capitán de equipo quien escribió:
«Si se ingiere no inducir vómito Tomar un vaso de agua o de leche
En caso de contacto con los ojos enjuáguelos con agua»
Héctor Hernández, RINSO MATIC
y siga con su vida.
Buenas Tardes.(3)
Sebas Knox.
Pucón, 6 de agosto de 2008

NOTAS
(1) Contra las fáciles intervenciones en la poesía, primeras siete palabras de un artículo publicado por F. Ruiz, titulado “Ángel Valdebenito, un poeta de avanzada” publicado en esta misma página, Letras. s5.com. Ver archivo Ruiz.
(2) «Para empezar a entender la bastedad de esta parada», dijoFelipe Ruiz en el artículo sobre la poesía de Valdebenito. Ojo con el término “parada”. Que parece que para Ruiz la poesía que no es de la de él es simplemente una parada, un desliz?
(3) Estas palabras, “Buenas Tardes”, fueron pronunciadas ya anteriormente por Heidegger a su acompañante mientras caminaba por la calle un hermoso día de sol y fueron transmitidas por Jurgen Klinstmann (Munich, 1923), vendedor de periódicos, quién las oyó y luego contó a sus nietos (Gerard, Lucille y el pequeño Jurgen tercero) la historia. Ellos fueron los que en definitiva dejaron testimonio del hecho en sus Diarios y notas del velador (AbAd, Ediciones, España, 1987, trad, Manuel Pradenas) hecho confirmado luego por los biógrafos de Heidegger. Buenas tardes, tal como lo cito hoy, confirma la influencia del filósofo alemán en la escritura tercermundista ya que Heidegger, quien mientras compraba una revista de puzles y decía Buenas Tardes, pensaba en asistir a dar su conferencia [Hölderlins Himmel und Erde] la que luego fue pronunciada ante la sesión de la Sociedad Hölderlin, en Munich, el 6 de junio de 1959, en el Teatro Cuvillié del Palacio, y publicada en el Anuario Hölderlin de 1958 a 1960. Conferencia muy pero muy imprtante para mí y este artículo.
{(yo también he citado, a Heidegger...lo siento, no me aguanté)}